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martes, 3 de marzo de 2015

Abrazando la incomodidad

A nadie nos gusto sentirnos incómodos.

La mayoría de la gente pasa prácticamente toda su vida buscando tener una vida cómoda. Es naturaleza humana.
El problema, sin embargo, es que con enorme frecuencia muchos confunden resignación con satisfacción y comodidad con realización; engañándose con pretextos como: "tengo una casa pequeña, pero no necesito más", "un trabajo que no me paga lo que necesito pero el horario es cómodo", "un puesto mediocre pero seguro", "podría hacer más pero eso no está en la descripción de mi trabajo", etc.
Pensando equivocadamente que si logramos rodearnos de las comodidades más básicas, con el más mínimo esfuerzo posible, entonces lograremos vivir como queremos.

Pero comodidad no es igual a realización.

Una cosa es ser agradecidos y apreciar profundamente lo que hemos logrado y hasta donde hemos llegado; y otra totalmente, querernos engañar con una falsa satisfacción que resulta ser el disfraz de la resignación de no creernos capaces de lograr aún más.

Sucede en el trabajo y también en nuestra vida personal. Lo mismo con la salud que con nuestra educación. Incluso hasta con a dónde queremos ir de vacaciones.
A las empresas bloquea su crecimiento, cegando al equipo con la creencia de que, porque han logrado ya ser especialistas o hasta expertos en sus entregables, no tienen a dónde más crecer.

Pero mientras que para nuestros ancestros, la comodidad era sinónimo de seguridad, en un mundo tan cambiante y una época tan acelerada como la actual, sentirse cómodo es el primer riesgo.

Cuando uno se enajena en su comodidad, cesa su búsqueda por crecer y, como dicen por ahí: "cuando uno deja de crecer, comienza a morir".

Por una clara razón en Inglés usan la frase de: "Growing pains", porque crecer duele, es incómodo. Crecer, cambiar, evolucionar, avanzar, resulta siempre muy incómodo. Para muchos hasta angustiante quizás.
Cuando apostamos por crecer, visualizamos y esperamos lo mejor, pero nos sometemos a la incómoda realidad de no saber con certeza que sigue, qué nos espera a la vuelta y cómo todo será.

Pero es esa incomodidad la que nos lleva a continuar. Porque no habría tragedia más grande que engañarse con la noción de que ya no necesitamos más para volver a una falsa comodidad.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Señales de que tienes un gran cliente.‏

Es normal, aunque no siempre correcto, escuchar a decenas de profesionales, de cualquier profesión y oficio, quejarse de sus clientes. Resulta más común oír a gente criticando el trato que reciben de sus clientes que reconociendo el buen trabajo de estos, pero la realidad es que buenos clientes, no importa en qué industria, sí los hay.

Es más, podría apostar a que si ponemos un poco de atención en el trabajo que hacemos todos los días, no para, sino en equipo con nuestros clientes, podríamos encontrar en esa relación, una o varias de11 señales que nos dejan saber que tenemos grandes clientes:

1.- Involucran a sus proveedores o socios de negocio clave, como consultores, agencias de publicidad y comunicación, asesores financieros , etc. en las decisiones estratégicas que tienen que ver con los objetivos y resultados de su negocio.

2.- Comparten abiertamente con sus partners , información importante sobre el negocio que ayuda a comprender el porqué de las decisiones que se toman.

3.- No piden trabajo sin sentido a sus agencias y proveedores sólo para cumplir el capricho de algún director en la organización. Defienden el valor del trabajo de ellos como lo que es: el suyo.

4.- Se hacen responsables de sus pendientes olvidados y del trabajo que no quieren o sienten que no tienen tiempo de hacer, sin pasarlo irresponsablemente al ejecutivo de la cuenta que los atiende.

5.- No tratan a sus socios de negocio clave como un proveedor desconocido y desconectado al que le piden trabajo como si se tratase de un kilo de tortillas. Por el contrario, los lideran como lo que son, un integrante importantísimo de su equipo de trabajo.

6.- Evitan el re-trabajo de sus colaboradores proveyendo dirección clara desde el inicio. Son claros en la definición de las expectativas del trabajo requerido y lo son aún más al dar retroalimentación sobre el recibido.

7.- Respetan el tiempo de las personas involucradas en su cuenta. Evitan el “juntismo” y son cuidadosos al convocar sólo las reuniones que son imprescindibles para avanzar en los proyectos en curso y a la vez, sólo invitan a estás a las personas indispensables para conducir la reunión y tomar decisiones que resulten en acciones.

8.- También respetan el tiempo libre de las personas involucradas con su cuenta. Tratan de organizar el trabajo de modo que sean puntuales en sus solicitudes y retroalimentación; y reconocen que la gente en su equipo necesita tiempo de descanso y recreación para ser creativos, innovadores, eficientes y eficaces en su trabajo. Jamás usan frases como "no me importa que no duerman, mañana me lo entregan."

9.- Reconocen la importancia del trabajo que sus socios de negocio hacen para su organización. Piden las cosas por favor, explicando porqué es importante lo que se está solicitando y si se equivocan desde adentro, en su trabajo, tienen la confianza para, con transparencia, pedirle a sus socios ayuda para resolver el problema en el que se metieron.

10.- Aprecian el talento y la experiencia de las personas involucradas en su negocio y escuchan las recomendaciones que estos profesionales les hacen, tanto para lograr los objetivos de negocio, como para mejorar los procesos de trabajo.

11.- Celebran el buen trabajo de sus proveedores, dándoles el crédito de los logros y éxitos obtenidos y aceptando la co-responsabilidad que tienen con ellos cuando las cosas no salen como se planearon.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Los Primeros Cambios

Una de las más frecuentes discusiones que se escuchan en toda organización es la imperante necesidad de cambiar, innovar, adaptarse, evolucionar, adoptar nuevas prácticas o cualquier otra frase pegajosa que seguido escuchamos de casi todas las cabezas de casi todas las empresas, para convencer a sus equipos de trabajo de encontrar nuevas maneras de construir, hacer y mejorar su negocio.

La innovación supone un cambio, el cambio es evolución, la evolución es desarrollo, el desarrollo es crecimiento y crecer es lo que todo negocio quiere lograr.

Pero con todo lo positivo que esto suena en las voces de quienes dirigen estas organizaciones, el problema es que con mayor frecuencia de la que quisiéramos admitir, todas sus palabras se quedan guardadas en el discurso con el que pretendían motivar e incitar a su equipo innovar, a cambiar y a siempre retar al “status quo”; pues acto seguido regresan a sus acostumbradas prácticas, esperando que su retórica sirva para delegar a alguien, quién sabe a quién, a cualquiera que así lo asuma en realidad, la responsabilidad de empujar el cambio que saben se requiere; y quien al presentarlo como opción real, se enfrenta al muro de lo cotidiano, de las viejas prácticas con las que el negocio se ha desarrollado por los últimos 20, 30 o 50 años, de la antigua fórmula que amordaza la voz del cambio a la voz del mismo líder que originalmente “buscaba” este.

La innovación permanente, el cambio y la adopción de nuevas formas de hacer las cosas, es una responsabilidad que todo aquel que encabeza una empresa debe celebrar y compartir con su equipo en todo momento, pero que no debe delegar por completo a otros.

La innovación permanente, el cambio y la adopción de nuevas formas de trabajar y construir un negocio, debe ser una de las principales prioridades de quienes lideran la organización; deben ser ellos y no solo una o dos personas o cuántas sean a quienes se lo deleguen quienes deben de empujar por este trabajo. De otro modo, innovar, cambiar, evolucionar, desarrollarse y crecer nunca será una verdadera prioridad.

viernes, 6 de septiembre de 2013

7 simples cosas que un líder jamás puede dejar de hacer.

Liderar un equipo no es cosa sencilla, sobre todo porque la mayoría quiere dirigir, administrar y controlar a una serie de “recursos humanos”, en lugar de liderar, facilitar e inspirar a un grupo de personas capaces de llevar a la organización al éxito al que esta aspira.

Son muchas las personas que buscan llegar a una posición “directiva” solo por el ácido gusto de escuchar a otros decirles jefes, pero por fortuna somos cada vez más quienes estamos dispuestos a asumir la responsabilidad de liderar a un grupo para servir a este (y no servirse de este) y ayudarlo a llegar a los objetivos que se han fijado.

Sin embargo, aún cuando tu intención de liderar es auténtica y real, con frecuencia, la presión, los tiempos límites, los objetivos, etc. pueden hacer que olvidemos por momentos lo que significa ser un líder y lo que se requiere para hacerlo. Así que no cae nada mal recordar, de vez en vez, al menos 7 simples cosas que un líder no puede darse el lujo de dejar de hacer:
  1. Tener y compartir con su equipo una visión clara para el presente y el futuro del mismo. Objetivos claros, ambiciosos pero sensatos y alcanzables; previendo con anticipación los escalones que se asumen como pequeñas pero muy importantes victorias para marcar el avance hacia la obtención de dichos objetivos.
  2. Conocer, empatizar y comprender lo que teme y limita, motiva e inspira a cada integrante de su equipo. Conocer su historia, los retos que han conquistado y aquellos que aún tienen que vencer. Entender sus prioridades, valores y principios; y como estos concuerdan y se alinean con los de la organización.
  3. Respetar el tiempo y trabajo de su equipo. Conocer con detalle las labores que realmente tiene que llevar a cabo cada integrante del equipo para ejecutar el plan por el que, juntos, están trabajando; y entender el esfuerzo y tiempo que esto lleva, para darles el espacio y los recursos posibles y suficientes para que avancen. Y respetar, en todo momento, los tiempos personales de tu equipo para trabajar, para comer, para tomar un respiro, para su familia, para aprender y muchas otras cosas más. Seguro que de cuando en cuando habrá la necesidad de trabajar durante la hora de comida o hasta largas horas de la noche, pero esto debe ser tan solo la excepción y jamás una manera normal de operar.
  4. Reconocer y apreciar el esfuerzo que cada integrante hace día con día por el equipo. Agradeciendo sinceramente el trabajo realizado, celebrando los logros y el esfuerzo extra. Detectando y reforzando, sin apuntar dedos, los puntos débiles para hacerlos fuertes. Delegando mayor responsabilidad y ampliando el campo de acción y empoderamiento de cada miembro del equipo conforme, juntos, van avanzando en la formación de ambos.
  5. Cuidarse y respetarse a sí mismo. ¿Cómo un persona puede liderar a un grupo de personas si no es capaz de cuidarse a si mismo? La disciplina, la organización, el orden, el equilibrio y sano balance son rasgos que se ven a gran distancia en una persona. No importa cuan ocupados estén, ni el nivel de responsabilidad de estas personas, los líderes más exitosos, saben cuidar de sí mismos. Se dan el tiempo necesario para cuidar su salud, comen ordenadamente, ejercitan no solo su cuerpo, pero también su mente y espíritu; y cuidan hasta con los dientes su vida familiar. Sino, ¿cómo podrían tener cabeza para liderar?
  6. Continuar estudiando y preparándose y mantenerse en continuo crecimiento. "Cuando uno deja de aprender, deja de crecer. Cuando uno deja de crecer, comienza desaparecer". Nada más que decir.
  7. Desarrollar nuevos líderes. Suena a cliché, sí. Pero la realidad es que el trabajo de un líder no es crear y mantener seguidores que hagan caso ciego a lo que se les pida, sino identificar, atraer y desarrollar personas capaces de ser nuevos líderes. Profesionales mejor preparados y capacitados, incluso más que el propio líder. El rol del líder no es ser quien más sabe o mejor hace las cosas, sino ser un integrador de talento, facilitador de recursos y catalizador del mejor trabajo de los nuevos líderes que está formando.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Jamás lo dejes de intentar

“Falla, falla mil veces pero no lo dejes de intentar”, me he repetido a mí mismo más de 10 veces cada día, todos los días por los últimos ocho meses.

“Siente el fracaso, reconoce el dolor, digierelo y hazlo de lado”, es un consejo que en cientos de formas distintas he leído una y otra vez en veintenas de libros a lo largo de los años y que durante mi experiencia me recuerdo a mí mismo una y otra vez.

“Analiza, medita y haz lo posible por entender en qué fallaste y qué es lo que tienes que aprender de todo esto”, me he dicho a mí mismo día tras día siguiendo las lecciones y consejos de mis coaches y mentores, familiares y amigos.

Pero, “trata de no pasar más tiempo del necesario pensando en lo que no pasó y en lo que no tenía que pasar y enfoca tu atención en trabajar y hacer suceder aquello que quieres lograr”, fue el mejor consejo que pude abrirme a escuchar.

Una vez que entendí que nada iba a lograr lamentándome por el engaño y desencanto de una persona, ni por el enojo y la frustración de ver mermado un sueño, pude poner toda mi atención en retomar mis objetivos y comenzar a trabajar de nuevo en construir aquello que quiero lograr.

A pesar de lo mucho que lo puedes escuchar y hasta predicar, la resilencia y flexibilidad son, en un principio, realmente difíciles de encontrar en uno mismo, pero una vez que las encuentras (y encontrarlas lo harás) se convierten en tu principal herramienta de trabajo para construir el proyecto de vida que quieres vivir.

Y así, con un nuevo aire, renovado enfoque y un adquirido sentido de humildad, es que dejas de reclamar y te pones a trabajar, a construir y a vivir.

Logrando nuevas pequeñas, medianas y grandes victorias; y aprendiendo nuevas lecciones de nuevos desencantos y nuevos logros también. Apreciando y agradeciendo todo lo que tienes y lo que ya no también. Valorando aprender a desprenderte de aquello que en algún momento te fue de gran valor y que al por fin soltarlo te regala la sorpresa de que al hacerlo dejó contigo el doble de dicha que en un principio, cuando lo adquiriste, te dió.
Revalorando de forma distinta los recursos con que cuentas, mirando con nuevos ojos todo el abanico de oportunidades que se presentan frente a ti, agradeciendo profundametne que tienes a tu lado a las personas que decidieron estar contigo en tus peores ratos, redescubriendo aliados y fortaleciendo tu amor por tus seres amados.

¿Te caiste? Levántate.
¿Te metieron el pié? Ponte de pié otra vez.
¿Fallaste? Falla, falla mil veces pero no lo dejes de intentar.

miércoles, 6 de junio de 2012

¿Eres realmente responsable de ti mismo?



Y no me refiero a si eres responsable despertando temprano, presentándote a trabajar puntualmente todos los días y pagando la renta y la colegiatura a tiempo; sino a si eres verdaderamente responsable sobre tu vida.

Es relativamente sencillo, aunque para algunos no lo parezca, cumplir con las responsabilidades cotidianas que la vida en sociedad nos dicta: estudiar, no faltar al respeto a otros, conseguir un buen trabajo, cumplir con el horario, sonreír y aceptar como bueno lo que “los jefes” que pueden impulsar nuestra carrera dicen, hacerte de bienes materiales, aunque sean más de los que puedes libremente pagar, medio pagar las cuentas, casarte, criar una familia y asegurarte de que el ciclo vuelva a comenzar, ahora, para tu descendencia.

Tan sencillo que generaciones tras generaciones hemos vivido así.
Pero hay una gran diferencia entre “cumplir con nuestras responsabilidades” y ser realmente responsable de nuestra vida.
Y pensando en esta pregunta es que me hago hoy las siguientes preguntas, que aquí comparto para ayudarme a ubicar qué tan responsable de mi vida realmente soy:

1) ¿Sigues las reglas de otros, no porque estés convencido de que sean las correctas, sino porque crees que así es como tiene que ser o has creado tus propias reglas e inventado un nuevo campo de juego para ti?

2) ¿Sueles culpar a otras personas, a situaciones ajenas a ti, al tiempo pasado y futuro, a la falta recursos, etc. por aquellos desencantos que has enfrentado o tomas la decisión de levantarte de nuevo, a la vez que intentas entender que falló y que sí funcionó para volverlo a intentar?

3) ¿Te despiertas todas las mañanas quejándote porque de nuevo te tienes que presentar a trabajar ahí en donde no quieres estar, haciendo eso que no quieres hacer, o abres los ojos pensando y dando gracias porque por un día más podrás hacer eso que tanto te gusta hacer?

4) ¿Descartas la retro alimentación que otros te dan, calificándola de injusta, poco razonable e inválida o aceptas con aprecio que se tomen el tiempo de ayudarte a mejorar?

5) ¿Te detienes a esperar para saber de qué forma podrás obtener mayor ventaja del trabajo de otros o dedicas tu tiempo, trabajo y esfuerzo a generar un gran valor para los demás?

6) ¿Eliges tus relaciones laborales, comerciales y personales en base a quién podrá ofrecerte más o estableces verdaderas relaciones personales con quienes puedes colaborar a la creación de oportunidades para todos?

7) ¿Pierdes tiempo buscando excusas y pretextos para explicar por qué no cumpliste con el compromiso que hiciste con anterioridad o te enfocas en cumplir cabalmente con lo que prometiste?

8) ¿Prefieres ganar una discusión para darte el gusto de decir “tenía razón”, o mejor eliges la prudencia que te permitirá continuar construyendo tu sueño?

9) ¿Aceptas el estatus quo de quienes dictan el camino de muchos o tomas el riesgo de continuar dibujando un nuevo mapa todos los días?

10) ¿Vives con la mirada baja llena de resignación o mantienes ese destello en los ojos que acompañan al nudo en el estómago por el temor a tomar riesgos y la sonrisa en la cara por haberlo hecho?

Actuar con responsabilidad es fácil... ser verdaderamente responsable por tu vida, esa es otra historia.

viernes, 25 de mayo de 2012

¿Es Suficiente…?‏



Últimamente he inundado mi cabeza de muchas dudas, preocupaciones y angustia.
Hace muchos años, comencé a buscar un cambio, empecé a estudiar, investigar y adoptar nuevas prácticas en mi vida, más espirituales para unos, o intelectuales para otros.
De esta manera fue que hace poco más de tres años, tomé la decisión de dar un importante giro a mi vida para “dedicarme a hacer lo que más me gusta hacer” y así, “ser más feliz”.

Entonces comencé a prepararme, ahorré dinero,no solo se trataba de hacer lo que más me gusta y mejor se hacer, sino de también hacerlo con un auténtico propósito de servicio a otros a quienes puedes beneficiar haciendo eso que sabes hacer muy bien y tanto disfrutas hacer; y de no solo hacerlo, sino de crear y construir el estilo, el nivel y la calidad de vida que queremos vivir.  Es decir, crear una forma de vivir.

Y en un inicio así fue: tiempo de calidad y en gran cantidad no solo para mi familia sino para mi también. Estaba “viviendo mis sueños” dirían por ahí.
¿Y entonces por qué digo hoy que últimamente me encontraba lleno de angustia y dudas? preguntarán algunos.

Es que en efecto me encontraba viviendo un sueño, pero en algún momento de este permití que de nuevo las expectativas, deseos y sueños de otros comenzarán a colarse en mi visión.
Verán, para mi, mis métricas críticas de éxito desde un principio serían:

- La capacidad de dedicar mucho tiempo en cantidad y calidad a mi familia, a mi salud y bienestar y a mi desarrollo personal, espiritual y profesional.

- La capacidad de contar con los recursos necesarios para cubrir las necesidades de mis gastos, también gustos y ¿por qué no? hasta ahorrar un poco también.

- Trabajar como coach, autor y facilitador, ayudando e impulsando el desarrollo personal y profesional de otras personas que, como yo, buscan hoy vivir mejor.

Sin embargo, al paso de los meses, otras subjetivas métricas de éxito de otros, comenzaron a nublar mi visión, inundando mi mente de incesantes cuestionamientos sobre lo que he estado haciendo:

- ¿Será suficiente? Soy un empresario. Necesito una gran oficina, un equipo robusto, un salario de varios ceros y muchos lujos y premios también.

- ¿Serán justos? He trabajado mucho por “x” empresa o agrupación ¿pero valorarán lo que he hecho o solo valoraban cual era mi anterior posición en la organización para la que trabajaba?

- ¿Serán suficientes los recursos que genero hoy para pagar todo lo que tengo que pagar y comprar todos los lujos que creo merecer?

- ¿Será suficiente el éxito que proyecto a los demás, serán suficientes los halagos y los aplausos, será suficiente el respeto y la admiración que obtengo de los demás?

Preguntas que por los últimos meses han rondado como ave de rapiña a mi mente, esperando el momento en que caiga vencido para llevarme a la desesperación.
Pero fue justo en ese momento previo a la rendición, sientiéndome a punto de perder que, de nuevo casi como si despertara de un sueño, un familiar pensamiento que como hace mucho no lo hacía, cruzó por mi mente otra vez:

¿Y qué si no lo es?
¿O importa más el hecho de que hoy vives precisamente como durante tanto tiempo has querido vivir?
¿Y qué si no tienes los lujos que con otro trabajo, antes pudiste o ahora podrías tener?
¿Qué métrica de éxito prefieres usar?...

… ¿Que si ya lo logre sacar todas mis dudas de mi cabeza?... Nahh... no aún, pero al menos estoy aprendiendo a hacerlo cada día mejor...

martes, 15 de mayo de 2012

“web analytics”.



La realidad… A nadie le importan los “web analytics”, lo que importa en verdad son las métricas del negocio, y francamente muy pocas personas en la industria de los medios digitales, se han ocupado de entender el negocio de sus clientes, y no van mucho más allá de la miope métrica que su propio medio les puede dar.
Hace poco una agencia celebraba en que en FB habían logrado que su cliente (de telecomunicaciones) había llegado a los 200mil fans, pero jamás explicó que significa esto para la marca. Y a decir verdad, y con mucho respeto, el darse una asomada por su fan page, hace dudar que lo tengan claro.
Tienen escasas interacciones (mejor dicho, solo “conversaciones”) con sus seguidores y saturan su propio muro de ofertas y promociones… y a menos de que su cliente de telecomunicaciones haya cambiado su modelo de negocio al de una revista que vende tiraje, 200mil fans, no significan mucho.
¿O estarán midiendo que hacen esos 200mil personas? ¿Cuantifican el costo relativo que tendría llegar a una audiencia tan grande en otro medio? ¿Qué están comprando y a qué publicaciones están reaccionando mejor? ¿Cómo y con qué tipo de mensajes están convirtiendo? ¿Cuántos de los 200mil “fanáticos” de la marca son en realidad sus clientes y qué tipo de servicio les están comprando o dejando de comprar? ¿Cómo están reduciendo el Churn de estos 200mil y haciendo up sell y cross sell entre estos?
Porque, definitivamente, a las personas responsables del negocio de las marcas y quienes deciden que esfuerzos se harán, a cuáles se les invertirá en verdad y a cuáles no, estas son las únicas métricas que en verdad significan algo.
Y en tanto, los profesionales del marketing digital sigamos predicando en Internet “todo se puede medir” para callar cuando hay que cruzar métricas con la venta final, usando pretextos como “el comercio electrónico es muy bajo en nuestro país”,  “no cuentan con tienda en línea”, “… pero tuvimos mucho engagement” etc. Seguiremos teniendo una frustrada industria que reclama el desinterés de las marcas para invertir cada vez mayores presupuestos en medios digitales, dejando sus apuestas en los medios “tradicionales” que tanto criticamos porque “los GRPs no se pueden  medir en ventas” mientras que las propias marcas continúan usando los viejos modelos predictivos que, en efecto, les permiten, por lo menos inferir que cada determinada cantidad de GRPs en TV, les ayudan a desplazar determinadas un idades de producto.
Así que aceptémoslo, olvidémonos de solo hacer web analytics, y comencemos a trabajar en Business Analytics.

miércoles, 4 de abril de 2012

El éxito equivocado.

Estás cumpliendo X años de carrera profesional. Haz tomado el camino difícil y lleno de esfuerzo, dedicación absoluta e intenso trabajo para ascender en la escalera corporativa hasta ocupar por fin la tan anhelada oficina de la esquina, desde la que dirigirás con grandeza esa importante empresa.
Te haz hecho de coches y casas, viajas a múltiples destinos cada año y en pocas palabras tienes la vida “que muchos querrían”.
O bien usaste los ahorros de tu vida en lanzar ese negocio que tanto deseabas. Quizá ahora eres un empresario, tu propio jefe. Eres quien decide y quien define la agenda, estableces tus horarios y tienes la palabra final porque ahora el jefe eres tú y tienes la vida “que muchos querrían”.
Pero resulta ser que aún sientes un vacío. No importa que tanto hayas logrado hacer y cuantos de tus objetivos hayas cumplido ya, hay algo que simplemente no te deja estar cómodo.
Sientes que has obtenido el éxito equivocado.
Usualmente creemos que es muy fácil determinar quién es exitoso y quién no, pues durante años nos han vendido la idea de que exitoso es quien más dinero, mejor coche y mas grande oficina tiene.
Y mientras que conseguir todas estas cosas no está mal, lo cierto es que no son estas las exclusivas señales de éxito que pensábamos; pues por más que los acumules, pueden dejarte sintiendo un gran vacío.
Y es que, no importa cuanto ganemos, que tan alto sea el título que tenemos o que tan importante creamos que es nuestro trabajo… ¿de qué nos sirve todo ese éxito si es el equivocado, el que otros decidieron que era la medida exacta de logros para nosotros, el que los ideales de otras personas fijaron en nuestra mente?
Como dice Tom Peters: “No hay nada más inútil que hacer con éxito aquello que no necesitábamos hacer”.
Ahora imagínense llegar a la mitad de su vida sabiendo que han logrado todo aquello que otros esperaban de ustedes pero que ¡ustedes no querían exactamente hacer!
Por supuesto que todos queremos tener una situación financiera sólida y estable, pero nuestro enfoque debería de estar en lograrla no solo para llenarnos de gustos y caprichos, sino para contar con los recursos suficientes para poder crear y vivir el nivel, estilo y calidad de vida con que queremos vivir.
Hacerlo no es fácil. Aún tengo que encontrar a alguien que conozca la fórmula secreta para lograrlo y paso gran parte de mi día pensando al respecto.
Y, aunque me siento lejos de saberlo, he encontrado que, por lo menos resulta básico encontrar tu pasión, actuar con un sentido de propósito y establecer un motor económico que permita trabajar en lo que más te apasiona, lo que mejor sabes hacer y que además aporta un valor específico a la vida de otros.
Tal vez esto no te vuelva millonario o quizás lo haga en menos de lo supones, pero sea lo que sea, cuando menos no te dejará sintiendo ese vacío de haber logrado el éxito equivocado.
Como dice Nelson Mandela: “El verdadero éxito, el duradero, se encuentra cuando vemos en quién nos convertimos con el tiempo… si fuimos honestos, valientes y sinceros con nosotros mismos.”

sábado, 26 de noviembre de 2011

Desde el parque.



Han pasado varias semanas desde que escribí el último post, siete semanas creo en que fue necesario por primera vez, poner en pausa, junto con otras cosas, una de las actividades que más amo y disfruto en la vida, para poder redefinir prioridades, reorganizar agendas, reestructurar planes y recursos y reiniciar y ejecutar viejas y nuevas acciones que están agregando nuevos sentidos y valiosas contribuciones a la vida de un servidor… y una de esas se ha dado desde el parque…
Son ya unas semanas desde que empece a correr con mi mascota en el parque publico inluso irme un poco mas extremo y recorrer el bosque.
El cambio fue notorio; no solo en la cantidad de esfuerzo adicional que se requiere para pisar un suelo suelto y resbaloso cuando está seco, compactado y pegajoso cuando está mojado y abultado en algunos lugares y cóncavo en otros, pero también en la cantidad de aprendizajes, analogías y conclusiones a las que uno puede llegar con tan solo observar con un poco de detenimiento lo que sucede a su alrededor.
A los cinco minutos de haber empezado esta travesia, he de reconocer que ya estaba sacando los higados y suplicando llegar al carro tomar agua y regresar a mi cama, pero mi perro me ha motivado a seguir adelante y veo como lo disfruta, claro dspues de estar casi toda su vida dentro de la casa, eso me hace pensar que esta experiencia se asemeja a la vida común y corriente de todos:
  • En el parque es fácil ver quiénes están trabajando por un objetivo claro y específico y quiénes están ahí por falta de un mejor lugar donde estar. Resulta sencillo identificar a quienes están entrenando y trabajando en mejorar su desempeño; corren, con cronómetro en mano, de un punto específico a otro determinado. También puedes señalar a quienes con un paso constante e intervalos de mayor desempeño, vamos a procurar nuestra salud pero no a competir.
    Y por supuesto también puedes ver de bote pronto a quienes tan solo van a pretender que están ahí, ataviados con las mejores prendas deportivas que usan para desfilar durante una vuelta para después, sentados en una cómoda banca, fumar un cigarro y tomar un café… Ahora entiendo el dicho “as easy as a walk in the park”.
  •  Tanto como en la vida, al ejercitarte en el parque también resulta fácil caer en la tentación de seguir el paso que otros están marcando. Es común ver como una persona joven que va caminando, se siente presionado a correr porque acaba de ser rebasado por alguien de mayor edad que va corriendo a mayor velocidad. O como personas que no se conocen compiten entre sí apretando el paso para ir tan solo unos centímetros adelante del otro. Todos olvidando que están ahí por ellos mismos, por su propia carrera; dejando de lado que la única marca que tienen que romper es la propia. Por eso, siempre resulta alentador y refrescante ver a los pocos que no solo se enfocan en mantener su propio paso, sino que también definen la dirección en que quieren avanzar, en lugar de tomar la ruta y el sentido que la mayoría recorre ahí.
  •  Tener el equipo y las herramientas correctas hace toda la diferencia para lograr un mejor desempeño y ser mucho más eficientes al lograrlo. Jamás hubiera dedicado más de 5 minutos de pensamiento a la importancia de usar los zapatos tenis correctos, no solo para lograr mejores resultados, pero para no lastimarme al hacerlo. Pero tanto como en la vida y en el trabajo, aquí también necesitamos contar con el equipo correcto y los recursos adecuados para lograr un mejor resultado.
  • Sin embargo no hay que echar la casa por la ventana… seguro que tener el mejor equipo posible es lo más deseable, pero tampoco se trata de invertir todos nuestros recursos en estas herramientas a menos de que en verdad estemos seguros de que las usaremos y aprovecharemos al 100%. Una vez emocionados cuando comenzamos a desempeñar una nueva actividad, es fácil ceder ante la tentación de tener no solo todas las herramientas y equipo indispensable, pero también de hacernos de todos los juguetes y parafernalia alrededor de esta. Relojes, podómetros, tenis, MP3s, pants o tights, cambian su nombre por Polar, Nike + Ipod Sport kit y Adidas o Nike.
    Y si bien es increíble contar con todos estos recursos, sin duda no son indispensables para lograr la tarea.
    Crecer poco a poco e ir haciéndose de mejores recursos y herramientas conforme vamos logrando un avance real, resulta no solo más costo - eficiente pero también se convierte en un gran incentivo.
  • Todos necesitamos un coach. Todos los días alguien nuevo llega al parque para comenzar su nueva buena rutina, pero muy pocos comienzan con el apoyo de alguien que les ayude a trazar un buen plan para esta.
    Algunos consiguen un mentor que les dice como obtuvo sus logros, más su historia difícilmente será la suya. Otros se acercan con un consultor que les dice que ejercicios (que nunca han hecho) la teoría dice que se deben hacer; y otros, la gran mayoría, llegamos solos a la pista, nos estiramos como creemos que es mejor, calentamos como suponemos que se debe hacer y nos lanzamos a la pista al ritmo y paso que asumimos es mejor,  pero no nos aseguramos de contar con alguien que nos ayude a establecer un plan, definir objetivos concretos, identificar los mejore ejercicios, medir nuestro avance y retarnos a lograr más, mucho más de lo que nos creemos capaces. Y entonces es cuando confirmo que todos necesitamos un coach.

domingo, 7 de agosto de 2011

Nueve buenas prácticas de social networking para profesionales.


Social networking hoy es, de acuerdo a distintos estudios en la industria, una de las 5 principales actividades realizadas por los usuarios de Internet en el mundo.
Hay países incluso donde la penetración del uso de tecnologías sociales es casi del 100% entre los internautas y donde frases como “te googleé”, “nos estamos tuiteando” ó “te veo en FaceBook” son tan o más comunes como decir “te marco a tu celular”
“Your network is your net worth” (“Tu red es tu valor neto”) le gusta decir a algunos y, aunque suena un tanto más capitalista, de lo que quisiera admitir, tengo que confesar que algo tiene de verdad. Tanto así, que no solo el networking es una actividad tan antigua como la humanidad, sino que hoy, el 73% de los profesionales, usuarios de Internet en México, tiene ya por lo menos un perfil en alguna plataforma de Social Media (de acuerdo al estudio realizado por ManPower México en el 2009).
Y sin embargo, aún no son muchos los profesionales que están aprovechando o utilizando de una mejor manera esta grandiosa herramienta de comunicación y relacionamiento, para establecer, crecer o fortalecer su red profesional.
Y en realidad, hacerlo no es tan complicado. Desde mi punto de vista hay 8 simples prácticas que podemos procurar para hacer un buen social networking hoy:
1) Ubícate.
No todas las redes sociales son para todas las cosas. Aprende a ser selectivo y a definir qué mensajes, información y contenido sobre ti quieres compartir en qué tipo de plataforma. Y acostúmbrate a personalizar, en la medida de lo posible los mensajes que publicas en cada una.
2) Aprende a decir NO.
No se trata de un concurso de popularidad ni de una carrera por la mayor cantidad de seguidores, amigos o contactos. Si tienes bien definido que plataformas usas para que tipo de actividad, verás que está bien no aceptar invitaciones a conectar contigo en una u otra red y que puedes referirlos a otro lugar donde pueden contactar. En mi caso, en FaceBook, por ejemplo, solo conecto con personas con quienes ya tengo una relación personal formada y por que no tambien aquellas que tienen un circulo muy vinculado al mio, de lo contrario, invito a que conectemos a través de Linkedin y Viadeo, si se trata de un contacto profesional, o por Twitter si es un contacto nuevo.
3) Recuerda, ni muy muy ni tan tan.
Primero el ni muy muy: Hay mucha gente, sobre todo quienes encabezan empresas y organizaciones que temen que la gente dedique más tiempo del que tienen, “entreteniéndose” en las redes sociales y entonces prohíben el acceso a estas desde sus oficinas. Cometen un gran error. Si la gente quiere perder el tiempo lo hará con cualquier otra cosa: tomando un café, saliendo a fumar, yendo a la tienda o con cualquier otra cosa que se les pueda ocurrir… sí en las juntas de trabajo también. Cortar el acceso a las tecnologías sociales desde tu empresa es cortar el acceso a tus clientes, proveedores, colaboradores, noticias, experiencias y conocimiento.
Ahora, el ni tan tan: hay muchos otros que creen que deben estar checando sus perfiles cada 5 minutos o se perderán de no sé qué. Hay que aprender a fijar momentos y lugares para esto, pero sobre todo hay que aprender (me lo digo en voz alta a mi mismo) a apagar el ruido en distintos momentos del día.
4) Levanta la mano.
Nunca antes había sido tan fácil acceder a personalidades que admiramos y a gente con la que quisiéramos colaborar. Hasta hace unos años lograr esto era, para muchos, casi imposible. Hoy gracias a las redes sociales los famosos “6 grados de separación” se tornan prácticamente visibles y podemos contactar a personas con las que antes no lo hubiéramos podido hacer. La red está ahí. Ahora es cosa de animarnos y levantar la mano. En lo personal, esto, y cuatro palabras “Podemos platicar un momento” es lo que me ha ayudado a conocer personalmente a personajes tan destacados como Robin Sharma, Mitch Joel, Carlitos Páez o Karla Wheelock.
5) Ya los conociste, ofrece algo de valor.
Recuerdo que hace tiempo (por lo menos en las películas) era costumbre darle la bienvenida a los nuevos vecinos llevándoles algún regalo a su nuevo hogar; hoy pocos conocemos a nuestros vecinos.
Levantar la mano para conocer a alguien es solo la primera parte y lo único que permite es la posibilidad de poder charlar brevemente con esa personal. Pero si quieres establecer una relación, debes estar preparado para siempre ofrecer o mejor aún regalar algo valioso a la otra persona. Y no  me refiero a un regalo físico, aunque si es prudente, no estaría en contra, sino a un comentario positivo, un gesto amable, de ayuda o colaboración. Por ejemplo, en unas semanas uno de estos personajes estará en mi ciudad, y tal como lo hize hace unos años, me he ofrecido a pasar por él y servirle de chaperón. No por sumisión, mucho menos por lambiscón; sino porque eso es lo que los amigos hacen cuando un amigo de fuera llega a tu país.
6) Di gracias.
Es increíble cuantas puertas puede abrir un “por favor” pero mucho más cuántas puede dejar abiertas un “muchas gracias”. Agradecer sinceramente lo que otros hacen por nosotros y demostrar nuestra apreciación, muestra que seguimos siendo tan humanos como siempre.
7) Se auténtico y congruente.
Lo he dicho cientos de veces y lo volveré a decir: No importa cuánto alguien se esfuerce por crear una imagen artificial de su persona en Internet, siempre habrá alguien que conozca su realidad. Actuar con congruencia, decir lo que somos y hacer lo que decimos, debería ser una condición absoluta para participar en la conversación.
8) No lo hagas.
Esto podría decirlo junto al punto anterior, pero merece su propio espacio. Hace un par de días leí un tweet que decía “si no quieres que otros se enteren de algo no lo digas en twitter, ni siquiera en un DM”. Yo iría un paso más allá: si no quieres que la gente se entere que hiciste algo de lo que no te sientes orgulloso, no solo no los digas… NO LO HAGAS.
9) Hazlo personal.
Las tecnologías sociales nos ayudan a conectar y acercarnos con cientos de miles de personas alrededor del mundo, pero no deberían de alejarnos también. Buscar la oportunidad de conectar en lo personal, cara a cara con tus contactos es clave para fortalecer esa relación.
¿Quién se anima a escribir la 10?

miércoles, 6 de julio de 2011

Sexy Marketing vs resultados.


La novedad de un wave, un buzz y ahora un G+1, resulta sexy. Un anuncio de texto no. Sin embargo una campaña de Google Adwords bien manejada puede dar excelentes resultados.
Un canal de marca en YouTube que estalla en mil pedazos es sexy. El simple video de una licuadora no; sin embargo una serie de inusuales videos demostrando la capacidad demoledora de esta moliendo iphones, rocas y ipads, subidos a un simple canal de usuario por el director de ventas de esta empresa generó más de 60 millones de visitas e incrementó sus ventas en más de 20%.
Hacer check-ins en FourSquare en cada esquina que visitas es “trendy” y lo trendy es sexy. Pero una oferta de 2 x1 en el café de la esquina, presentada en un volante impreso que se reparte de mano en mano a la entrada de las oficinas aledañas puede llevar más clientes que en efecto compren y no solo transeúntes que cuenten que pasaron por ahí.
Tener un community manager que monitoreé las redes sociales de una empresa es símbolo de innovación y evolución. Por el contrario, una estación de telemarketing para muchos resulta obsoleta; y sin embargo en algunos casos, quienes ocupan estas resultan estar mucho mejor capacitados para atender y resolver las inquietudes de sus clientes y establecer con ellos una relación.
Contar con un fan page en FaceBook donde enviar incontables mensajes a miles de “amigos” es sexy. Pautar en MSN, Terra o Yahoo! Ya no tanto, y aún así este último tiene más usuarios de su cliente de e-mail en el mundo que FB miembros en su red.
Tener miles de seguidores en Twitter es sexy. El e-mail marketing no. Pero hacer una campaña de respuesta directa a una reducida base de datos puede tener muchos mejores porcentajes de conversión y retorno de inversión que publicar mensaje tras mensaje a una base que ni siquiera sabes si en realidad te están poniendo atención.
La innovación no está mal. Adoptar nuevas tecnologías y encontrar mejores formas de alcanzar a nuestra audiencia, relacionarnos con nuestro consumidor y lograr nuestros objetivos tampoco lo está.
Pero tratar de ser sexy solo por decir que estamos innovando en nuestra comunicación puede resultar ser un grave error.
Si vas a innovar y vas a adoptar nuevos medios de comunicación, que sea porque cuentas con una sólida estrategia que justifica, en base a resultados esperados, cada una de las tácticas que pondrás en acción y que no solo sea porque en la junta de planeación anual quieres verte como un “sexy innovador.”
Porque después de quitar todos los brillos y las luces de alrededor, lo realmente sexy en una campaña de marketing y comunicación es el impacto positivo que esta tuvo en el core del negocio.

lunes, 11 de abril de 2011

A pesar de tus críticos.


A pesar de tus críticos y sus semillas de duda, sigue adelante con tu plan.  A pesar de los críticos y sus cinismo, sigue adelante con tus sueños.
A pesar de los críticos y su “mejor forma” de hacer las cosas, sigue adelante ejecutando tu plan de acción.
A pesar de los críticos y su opinión respecto a tus asociados, sigue adelante fortaleciendo tu relación con tus colaboradores.
A pesar de los críticos y su desconfianza, sigue adelante creyendo en ti.
A pesar de los críticos y sus juicios, manténte fiel a tus valores y principios.
A pesar de los críticos y sus “sugerencias”, sigue adelante con tú visión.
A pesar de los críticos y su agenda, sigue adelante con tu vocación.
Hacerse de críticos es muy sencillo. Basta hacer algo distinto, nuevo, diferente, en otro momento o con alguien más para que, casi al instante, tengamos un séquito de críticos observando e impacientemente esperando tener el más mínimo pretexto para poder obsequiarnos su crítica.
Pero a pesar de ellos, sigue adelante en tú camino pues al final, quien tendrá que vivir con las consecuencias de tus decisiones, con tus errores, logros y lecciones eres tú y nos tus críticos.

lunes, 21 de febrero de 2011

¿Algún otro consejo que me quieran compartir?

  • Ten claro cuales son tus prioridades en la vida: la familia, la salud, el bienestar.
  • No tengas un plan de carrera. Ten un plan de vida. Define que quieres de la vida y como quieres vivirla.
  • No caigas en la tentación de la escalera corporativa, los grandes sueldos y los títulos nobiliarios. Si solo te enfocas en estos, tarde o temprano seguro que los obtendrás, pero tan solo lo harás para luego descubrir que, a pesar de todo lo que has logrado, estás haciendo exactamente aquello que no te hace feliz.
  • No busques trabajo, más bien encuentra un motor económico que te ayude a construir la vida que quieres vivir, haciendo lo que más te gusta y mejor sabes hacer.
  • Jamás ignores o digas que no a un abrazo, a una caricia o a un beso de tus seres más amados. Después de todo, cuando todo termine ellos son quienes estarán a tu lado.
  • Manten tu vida simple y sencilla. Tener lujos está bien pero jamás deben serte necesarios para vivir. Conoce y define bien tus necesidades para vivir bien y todas las noches poder dormir.
  • Cuida tu salud y mantente en buena condición física, la necesitarás para seguir luchando y para disfrutar tus logros también.
  • Mantente siempre fiel a tus principios y valores, estos simplemente no son negociables o intercambiables.
  • Conoce tus fortalezas y tus áreas de oportunidad; y enfócate sobre todo a mejorar las primeras.
  • Se autentica y profundamente agradecido con la vida y con quienes te rodean.
  • Rodéate de quienes te inspiran a esforzarte para ser mejor. Si crees que eres el que más sabe o más puede en la habitación donde estás, seguramente no te encuentras en donde deberías estar.
  • Estudia, lee, escucha música, conoce gente nueva y aprende de ellos.
  • Viaja y conoce otras maneras de ver la vida. 
  • Aprende a descansar y a recrear.
  • Pasa tiempo contigo mismo y aprende de la soledad.
  • Házte de un coach y de un mentor. El mentor te compartirá todo lo que sabe y te mostrará su camino. El coach te acompañará y apoyará en el recorrido de tú propio camino.
  • Asume tu responsabilidad. Habla menos, ejecuta más.
  • Se siempre humilde, honrado, amable, considerado y honesto con los demás.
  • Da de ti, de tu tiempo, de tu experiencia y conocimiento y haz muchos más favores de los que puedes pedir.
  • No solo busques aprovechar cada oportunidad que se presenta ante ti, crea oportunidades para los demás también.
Son solo algunas de las cosas que me recuerdo a mi mismo cada vez que me encuentro preguntándome que debo hacer para continuar construyendo la vida que quiero vivir.
Y ustedes ¿Qué otros consejos me quisieran compartir?

martes, 25 de enero de 2011

Nuestra carrera y la sostenibilidad.

Sustentabilidad. Una palabra muy en boga últimante y un concepto que le ha estado dando muchas vueltas a mi cabeza en los últimos meses.
Hoy no resulta extraño escuchar la palabra “sustentabilidad” en todo tipo de plática, desde una conferencia en la que el tema central es la responsabilidad social y las práctica sostenibles de la empresa, hasta en charlas en la mesa de al lado donde hablan de las prácticas ecológicas que cada quien tiene en su casa mientras, quienes platican, beben café en un vaso de papel reciclado.
Vaya, hasta un cursos sobre energía personal sustentable, tuve oportunidad de tomar hace poco más de un mes, en el que el concepto rector es la buena administración de nuestra energía personal como recurso auto-sustentable.
Sin embargo, hasta ahora, no he escuchado a muchos hablar sobre la sostenibilidad de nuestro desarrollo profesional y personal.
Carreras profesionales y vidas sustentables.
“No me importa todo eso que dicen del coaching, ni del balance de vida con el trabajo, mucho menos del “work smart” y que puedas hacer bien tu trabajo en menos horas, lo cierto es que, en esta organización, la gente que más crece es la gente que trabaja más horas y hace más cosas”, me respondía el “country manager” para México, de una muy importante empresa global, ante mi aseveración sobre la enorme importancia de apreciar y reconocer el esfuerzo de los integrantes de una organización y del crucial respeto que hay que tener por su vida personal, sus intereses particulares y desarrollo personal.
De acuerdo a varias definiciones, el término sustentabilidad se refiere al equilibrio que hay entre una especie con los recursos del entorno al cual pertenece. En otras palabras, la sustentabilidad, trata de satisfacer las necesidades de la actual generación pero sin que por esto se vean sacrificadas las capacidades futuras de las siguientes generaciones.
Pero si seguimos el camino que esta persona sugiere y solo trabajamos largas horas, haciendo más y más para satisfacer nuestras necesidades de desarrollo profesional y las de la empresa para la que laboramos ¿no estaríamos, precisamente, descuidando totalmente las necesidades del resto del ecosistema social al que pertenecemos? ¿en verdad es sostenible esa manera de trabajar?
Es entendible y deseable querer desarrollar una sólida y éxitosa carrera profesional llena de ascensos meteóricos y la acumulación de incrementos salariales; es totalmente necesario que todos busquemos la mejor forma de cubrir las necesidades económicas, de seguridad y estabilidad de nuestras familias; y es absolútamente importante que todos seamos agradecidos y leales a la organización para la que trabajamos. Pero ¿hasta qué punto tenemos o podemos llegar sin sacrificar otros aspectos de nuestra vida y de la de los demás?
Y no solo me refiero a cuidar el tiempo de descanso y distracción, como muchos, equivocadamente, creen que es tener un balance entre lo personal y lo laboral, sino a un equilibrio básico que, como personas, tenemos que cuidar para desarrollarnos, sí en lo profesional, sí en lo personal, pero también en lo familiar, en lo social, en nuestra comunidad y en lo cultural.
¿Dónde está el equilibrio? ¿Hasta dónde podemos llegar, sin que el viejo modelo industrial en el que alguien tiene que perder para que otros puedan ganar, termine por romper el poco balance que queda? ¿Cuántos profesionales con crisis nerviosas o agotamiento por estrés, cuánto talento desperdiciado y sin desarrollar, cuántas más familias con hijos descuidados y desatendidos tenemos que tener a cambio de una oficina ejecutiva más?
Y con esto, para nada pretendo decir que no debemos trabajar ni que debamos hacerlo con menor tesón, por el contrario, siempre debemos hacerlo con dedicación y pasión, pero esa misma dosis de pasión, de enfoque y dedicación la debemos de inyectar a los otros aspectos de nuestra vida, a nuestra familia, a nuestro cuidado personal, a nuestra cultura y a nuestra comunidad.
Porque ¿por qué habría que sacrificar uno o varios aspectos de nuestra vida por uno solo nada más? ¿Sería eso sostenible? La respuesta, creo que yo, es para cada quien algo muy personal.

lunes, 3 de enero de 2011

Mi tema para el 2011.

Este será el cuarto año consecutivo en que NO haga ni una sola resolución de año nuevo, ningún propósito o promesas que difícilmente cumpliré.
En su lugar, una vez más aplicaré una ya probada y exitosa práctica que durante los últimos 3 años he llevado a cabo y que originalmente aprendí de mi amigo virtual, autor, conferenciante y bloggero: Phil Gerbyshak.
Este año, una vez más, tendré un tema anual, un concepto rector que me ayude a alinear todos mis planes y proyectos, mis intereses, fortalezas, pasiones y experiencia, los proyectos ya en curso y los nuevos, y las acciones que necesito llevar a cabo para hacerlos realidad.
Por qué un tema anual y no una lista de propósitos?
Porque los propósitos no son flexibles y con frecuencia son incumplidos desde el día uno del año, rindiendo inútil a esa inocente lista de buenas, pero no bien pensadas intenciones.
Por otro lado, un tema rector otorga flexibilidad y espacio para ir adaptándonos de acuerdo a los retos y avances que tenemos en la dirección que con este concepto anual nos marcamos para los siguientes 12 meses.
Y así pues mi tema para el 2011 será: SENTIDO CADS
Salud - Cuidar y procurar mi salud es algo a lo que, a pesar de las llamadas de atención que mi propio cuerpo me ha dado en el último par de años, no le he puesto la debida atención. Por fortuna cuento con buena saludo ahora, pero ¿por qué habría de seguirme arriesgando? Procurar mi salud, ejercitándome y nutriéndome mejor este año será primerísima prioridad.
Energía - Aprender a manejar mejor mi energía y no mi tiempo ha sido una de las mejores lecciones que el pasado 2010 me dejó.  Este año aprender a hacerlo mejor y practicarlo día con día será un importante cambio de juego para mi.
Naturaleza – Acercarme a la naturaleza es algo que creo que debo aprender a hacer. Debo confesar que para mi esto es todo un reto pues siempre he dicho que mi idea de deporte o aventura extrema es hospedarme en un hotel Holiday inn sin room service. Nunca he sido del tipo aventurero, mi experiencia de niño como Boy Scout se reduce a media tarde de prueba en un “campamento” simulado en un jardín privado y con baños. Procuro no ir a la playa pues no me gusta la arena ni el calor, y mis aventuras campestres se limitan a algunos fines de semana en los que, durante la Universidad, visitábamos el “rancho” (mejor equipado que una casa en Bosques de las Lomas) del papá de una amiga.
Pero, aún así, tengo claro que vivir más cerca de la naturaleza puede ser un cambio crítico para mejorar mi calidad de vida y la de mi familia también.
Trabajo  - ¿Por qué le tenemos tanto miedo a la palabra trabajo? ¿Será porque solo la relacionamos con el acto de realizar una labor específica durante un determinado número de horas al día a cambio de una paga predefinida? ¿ Y si cambiáramos esa definición? O mejor dicho, ¿Y si la ampliáramos?
Vivir pensando que trabajamos para otros para tan solo ganarnos la vida, resulta cada vez más una idea limitada y, por decir lo menos, patética y lamentable. Yo así prefiero no trabajar.  Nuestras vidas, lo que hagamos de ellas y lo que le ayudemos a los nuestros y a otros  a hacer de las suyas, en lo personal y en lo profesional, eso es lo que debe ser nuestro trabajo. Crear nuestro propio juego, hacer de nuestra vida nuestra obra, eso debe ser nuestro trabajo.
Integridad – Predicar y no practicar no tiene sentido. Sería en todo caso, mucho mejor callar.  No decir nada y solo actuar. Desde hace varios años, decidí que la integridad sería una valor imprescindible para mí. Actuar conforme a lo que predico y darle prioridad de verdad a lo que digo que es lo más importante para mi.
Daily 5’s ahora serán daily 8’s: Durante ya algunos años he usado una especie de mantra personal de cinco cosas que para mí, guían cada día mi forma de vivir. Le he llamado, por falta de un nombre más pegajoso en Español, mis Daily Fives: Keep sharing, keep learning, Keep dreaming, take action and stay happy.
Pero resulta que el ser curioso y querer entender más, el  ser amable y considerado con los demás y procurarme a mi mismo, son cosas que quiero practicar más, así que ahora mis Daily 8’s serán: Keep sharing, keep learning, keep dreaming, take action, stay curious, be kind, mind yourself & Stay happy.

Oportunidad – No importa lo que muchos crean, siempre, para todos, hay muchas más de una oportunidad. Las oportunidades se aprovechan, se agradecen y se crean también. No siempre las mismas oportunidades se presentan para todos a la vez y, en ocasiones, tendremos la necesidad de dejar una oportunidad pasar de largo, pero jamás lo deberíamos hacer si antes no la hemos compartido con alguien más quien sí la pueda aprovechar. Porque todos, siempre merecemos una nueva oportunidad.
Continuidad: Muchos han sido los proyectos que durante los últimos años he tenido oportunidad de echar a andar, algunos han rendido frutos ya, pero muchos más, como toda buena cosecha, necesitan ser procurados y atendidos aún con mayor atención para que comiencen a rendir, para muchos, los grandes frutos que tienen para ofrecer. Así que asegurar la continuidad y excelente ejecución en estos será básico para continuar avanzando en la construcción de todo lo que quiero hacer.
Abundancia: Y no nada más de la económica, sino también de la de actitud. Cuanta pena me da cuando escucho a personas decir que no les alcanza, que no es suficiente o que no pueden compartir. Una vida abundante y próspera no se gana quitándole a los demás o haciendo que otros pierdan para nosotros ganar. Por el contrario se vive, se crea, se construye día con día, sabiendo que hay oportunidades para todos y queriéndolas compartir.
Desarrollo: Dicen por ahí que el día que dejemos de aprender, será el día que comencemos a morir, y definitivamente yo aún tengo mucho por qué vivir. Seguir estudiando y preparándome en 2011 también será definitivo para seguir avanzando en el camino que he decidido seguir: Apoyar el desarrollo de talento en la industria de la comunicación y la mercadotecnia en México y en la región.
Sustentabilidad – No solo ser agradecido y apreciar los recursos con los que cuento, es suficiente. Se que es crítico ser mucho más cuidadoso y respetuoso de estos si es que quiero continuar contando con ellos, así que aprender y adoptar prácticas de sustentabilidad y responsabilidad será otra actividad clave para mi.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

De decisiones, acciones y consecuencias.

Piensa por un momento en alguna situación muy buena que hayas vivido.
Piensa ahora en una experiencia muy difícil que hayas pasado.
Piensa como esas dos te han llevado hasta donde hoy estás.
Ház un esfuerzo y recuerda cada detalle de lo que ocurrió tanto en aquellos grandes momentos, como en esos que preferirías no recordar.
Piénsalo y recuerda las decisiones que en esos momentos tomaste y con las que hasta ahora has tenido que vivir.
No pienses en las razones o factores que predispusieron a cada situación. La vida sucede, hay muy gratas experiencas y otras muy dolorosas también. Sobre eso no tenemos control.
Pero lo que sí podemos controlar es lo que decideremos hacer a partir de ese momento y el saber que cada decisión que tomemos traerá consigo una serie de consecuencias, ni buenas ni malas, solo consecuencias, que irán formando parte de nuestra realidad.
Tal vez alguien perdió su trabajo y decidió que no servía para trabajar... En tanto que otro decidió aprender y enfocarse en aquello que tenía que mejorar...
Tal vez alguien decidió salir a tomar con sus amigos en lugar de terminar ese importante proyecto que al día siguiente tenía que entregar... Mientras que otro decidió ignorar a sus amigos por mucho tiempo para enfocarse solo en trabajar...
Puede ser que alguien haya fallado una y otra y otra vez, pero haya decidido continuar luchando porque sabe que con cada fallo está mucho más cerca del acierto... a la vez que otro simplemente ya no quizo seguir...
Posiblemente alguien decidió ignorar las señales que su organismo le enviaba de dolor y que ahora lo tienen delicado de salud... Y a lo mejor alguien decidió comenzar a cuidar su salud a partir de hoy.
Piensa en todas las decisiones que hasta el día de hoy has tomado y piensa en la realidad que con estas te has formado.
Piensa en lo importante que es cada decisión que haces, piensa en las acciones que como resultado de tus decisiones habrás de tomar y acepta con congruencia las consecuencias que estás traerán.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Seguir esperando o comenzar a avanzar…

“Quiero ser grande para hacer lo que yo quiera”, “Cuándo pase a prepa todo irá mejor y seré más popular”, “Ya en la Universidad seguro seré un mejor estudiante”, “Ahora que trabaje ya podré hacer lo que quiero”, “Una vez que me promuevan, tendré el trabajo que siempre he soñado”, “En tanto reciba ese aumento me caso”, “Ahora que tenga más tiempo empezaré a hacer ejercicio”, “Nada más me caiga un dinerito de más hago ese negocio que cambiará mi vida”, “Ahora es muy arriesgado, pero nada más que la economía mejore, me aviento”, “Si quería pero la burocracia de mi empresa no me lo permitió”, “Yo envié el mail pero mi jefe nunca me respondió”.
Si existiera un libro que hiciera un compendio de todos los pretextos absurdos que usamos todos los días para no avanzar en nuestra vida, seguro todos estos estarían ahí, justo a un lado del perro que se comió la tarea y la puerta eléctrica que no abría porque se fue la luz.
Pareciera que hemos arrasado ya con todos los posible pretextos para no tomar acción y realizar nuestros sueños.
Pareciera que nos sentimos más cómodos asignando culpas y otorgándole el poder de lo que sucederá con nuestra vida a otras personas o cosas, que asumiendo la responsabilidad que por hecho y derecho nos corresponde.
Pareciera que preferimos ser víctimas de la realidad de otros, a construir nuestras propia realidad.
Pareciera pues, que preferimos la comodidad de  ser pasajeros a la responsabilidad de ser el conductor.
El problema es que así, jamás podremos llegar a donde queremos llegar. Jamás podremos hacer nuestros sueños realidad.
Y la pregunta que me queda es ¿Qué estamos dispuestos a hacer para convertir nuestros sueños en realidad?
Hoy…
Alguien está trabajando en domingo en la noche.
Alguien está viajando lejos de su familia por trabajo.
Alguien está estudiando una segunda o tercera carrera.
Alguien está dedicando 8 horas diarias de entrenamiento físico.
Alguien tiene 2 o 3 trabajos para desarrollar su proyecto personal.
Alguien está dejando de comer chatarra y aprendiendo a nutrirse mejor.
Alguien está donando su tiempo y dedicación a una causa que mejore la vida de otros.
Alguien está practicando meditación y concentrándose en mejorar su salud física y mental.
Alguien está dejando de comprar ese reloj de lujo para invertir su dinero en su nueva empresa.
Alguien está tomando la iniciativa de ejecutar un proyecto a pesar la burocracia de su organización.
Hoy alguien está haciendo que las cosas que quiere lograr: sucedan.
Hoy alguien por fin dejó de esperar y comenzó a avanzar.
¿Y qué estás haciendo tú?

lunes, 20 de septiembre de 2010

De títulos, cargos, tarjetas y ladrillos…

Títulos… ¿quién no le ha dedicado más del tiempo merecido a pensar respecto al título o cargo que ostenta? Mientras que algunos viven eternamente enamorados de su título, otros se apenan de el  y juran merecer uno mejor. Otros critican el de los demás y unos cuantos más lo usan como su cobija de seguridad. También hay quienes deciden con quien sí o no hablar dependiendo del título indicado en al tarjeta de presentación de esas personas. E incluso hay hasta aquellos que portan su tarjeta cual placa de sheriff “charoleándola” ante quienes los rodean y lamentando no poder usarla también como ladrillo para pararse “en lo alto” frente a los demás.
El problema con los títulos, sin embargo, es que todos son prestados. Todos son asignados basados en la percepción de solo unos cuantos. Y todos, absolutamente todos son temporales.
Nadie es Director General, Country Manager, VP, SVP, CEO, CMO, CIO, COO, CFO (ó el CXO que quieran) vitalicio… Hoy, con tu título, serás Juan de la empresa, pero mañana serás solo Juan.
Todos tenemos que rendir cuentas a alguien y ese alguien tarde o temprano requerirá de alguien diferente para cubrir sus necesidades de acuerdo a como estas vayan evolucionando. Y cuando esto suceda, aquel apellido prestado y reputación empeñada al nombre de la organización que te otorgo dicho nombramiento, dejará de significar algo para los demás. Y no es que no la gente no merezca tener el título. Seguro muchos méritos y logros le habrán valido llegar hasta ahí. Pero un título jamás debe ser tu cumbre, pues esas están hechas tan solo de papel.
El día de mañana, la gente no recordará que título ostentabas sino que hiciste por ellos, cómo los trataste y cómo los hiciste sentir.
Por supuesto que los organigramas y las jerarquías son necesarias para poder operar cualquier organización. Por supuesto que se requieren personas que asuman el liderazgo de un equipo, que quieran hacerse responsables por este y que rindan cuentas de las decisiones y acciones del mismo. Sin estos, ninguna operación podría avanzar.
A decir verdad, quienes toman este camino merecen todo nuestro aprecio, respeto y admiración, pero solo por lo que hacen y nunca por lo que pretenden ser.
Contar con una tarjeta de presentación que exponga en letras brillantes y resaltadas un título nobiliario no debería ser necesario para ejercer autoridad sobre un grupo. Hacerlo así es basarse en una “autoridad formal” y no una “moral”… pero ese es tema de otro post.
Los títulos que has ostentado o en ocasiones cargado cual lápida en la espalda, deberías guardarlos para ilustrar tu trabajo y experiencia laboral, solo ahí, en tu Curriculum Vitae.
Y en tu tarjeta de presentación mejor comparte cual es tu trabajo (contador, marketero, financiero o coach), a qué te dedicas día con día (a crear, a entretener, a escribir o a hablar) o mejor aún, dinos que es lo que haces por los demás.

¿Qué escribirías tú?

lunes, 13 de septiembre de 2010

De carreras...

Existen, desde mi punto de vista, tres maneras de desarrollar una carrera profesional.
Ninguna es necesariamente mejor que las otras dos, simplemente cada una responde a las necesidades, principios, valores e intereses que cada quien pueda tener, al resultado final que, al llegar a la “meta” se quiera lograr y al precio que se esté dispuesto a pagar.
Por un lado están las carreras de velocidad. Es el tipo de carrera en la que el profesional está enfocado en obtener un ascenso meteórico y llegar al puesto más alto lo más rápido posible. Seguramente han conocido a más de una persona que son corredores de velocidad. Los identificas fácilmente pues tienen características muy claras.
Típicamente son arrogantes con sus compañeros, condescendientes y abusivos con sus equipos de reporte directo y corteses y subordinados con sus jefes directos e indirectos.
Son inteligentes y tienen un enfoque digno de una mirilla de rayo laser. Se ponen una meta para cada trimestre y hacen hasta lo imposible por lograrla. Normalmente tienen a un mentor o mejor dicho padrino dentro de la organización y hacen lo que este les indique. Si les dice que tienen que viajar 29 días del mes o que se tienen que ir a vivir al otro lado del mundo para seguir con su trabajo, lo hacen sin pensarlo dos veces, no importando el precio que paguen ellos o sus familias. Normalmente son muy productivos para la empresa en la que trabajan y entienden y defienden el estatus quo de la organización pues saben como aprovecharlo en su carrera de velocidad. Dan buenos resultados al negocio... hasta que se queman, físicamente por todo el desgaste que se generan o figurativamente al cometer algún error grave, producto de su misma ambición.
Por el otro lado, está la carrera de resistencia. Sin pena ni gloria pasan los días quienes prefieren hacer este tipo de carrera en que día a día, de lunes a viernes, se presentan en punto de las 9 de la mañana y están ahí cumpliendo fielmente con sus tareas, entre salidas a fumar, paradas a la cafetera, paseos por la tiendita de la esquina y demás pretextos para ocupar su tiempo hasta las 6 de la tarde, aunque algunos prefieren hacerse ver ocupados hasta las 8 de la noche. Dominan el arte de parecer ocupados todo el tiempo y saben en que momento deben agachar la cabeza. Quienes hacen una carrera de resistencia, no están interesados en reconocimientos especiales ni en destacar. Buscan más bien tranquilidad y estabilidad. No se quieren meter en problemas y prefieren “llevar la fiesta en paz” con todos. Son difíciles de identificar al principio pues, buscando esta tranquilidad, tratan de agradarle a todos y se esfuerzan frecuentemente por hacer un buen trabajo, siempre hasta el limite de lo indispensablemente necesario para no poner en juego su estabilidad y seguridad. Cosa que los hace también muy productivos para la empresa.
Pasado el tiempo, los identificas porque después de tantos años en la misma organización, su lealtad es premiada con una que otra promoción, que los va llevando, al paso de los años a llegar a una posición a la que jamás esperaron llegar.
El tercer tipo de carrera, no lo es en realidad, pues quienes toman este camino, más que en desarrollar una carrera están enfocados en crear una forma de vivir. Saben lo que quieren y qué tienen que hacer para lograrlo; y entienden que cada trabajo que toman representa un paso más dentro de su plan. Entienden el precio que hay que pagar, aunque, más frecuente que no, en ocasiones se congelan ante el miedo de pagarlo. Son también relativamente fáciles de identificar pues casi siempre están desafiando al estatus quo de la organización y se enfrentan seguido (a veces en una lucha silenciosa) con los “corredores de velocidad” que se sienten amenazados al haber alguien que piensa diferente a ellos y a su mentor.
A pesar de que a algunos, equivocadamente les gusta llamar a quienes optan por este camino “Job Hoppers”, la realidad es que son, también, muy productivos para las empresas para las que trabajan pues, conscientes de que cada paso es importante para seguir adelante en su plan de vida, hacen lo mejor que pueden para cumplir con el trabajo que tienen, llegando incluso con frecuencia a convertirse en los líderes de la organización.
Ninguna opción mejor ni peor que las otras dos. Simplemente diferentes caminos para desarrollar una carrera profesional. Todas, en su manera, productivas para las empresas.
Y todas con su precio que pagar.
La pregunta que queda es: ¿en cuál de las tres queremos estar?

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