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lunes, 27 de junio de 2016

Antes de decir "Te amo"

Antes de decir “te amo” piensa en algo. ¿De verdad amas a esa persona? Hoy esa palabra suena tan común como si dijeras “hola, me gustas” o “tú también me caes increíble”, le hemos perdido todo el valor, toda la responsabilidad, toda la pasión y la entrega que tan sólo dos palabras pueden llevar, un juramento, una promesa, un destino por compartir, hasta ahora, no ha existido otra combinación de palabras que quiera decir algo más que un “te quiero”.
Antes de decir “te amo” piensa en algo. ¿De verdad es lo que quieres transmitir? Muchas veces caemos en juegos mentales en los cuales para sentirte amado y valorado, dices cosas muy fuertes y muy personales para que te respondan de la misma manera, comprometiendo de esa misma forma a alguien más a que te digan lo mismo. ¿En verdad te gusta escuchar una mentira? Y aún si no es una mentira, aún si en verdad te lo dicen, si tú no lo estás sintiendo ¿qué se siente mentirle a alguien que te ama de verdad?
Es complejo, pero creo que si todos dijéramos “te amo” sólo a quien en verdad amamos, no habría tantas confusiones, corazones rotos y promesas incumplidas. Y es triste decirlo pero si muchos no mintieran, hoy en día no habría muchas relaciones en marcha y con planes a futuro.
Un día escuché que para ser verdaderamente feliz tienes que estar con alguien que esté perdidamente enamorado de ti, pero tú no, así pase lo que pase, no vas a sufrir.
Eso es imposible, ya que aunque de ti no emerja ningún tipo de amor, cuando tu pareja está insatisfecha o no está recibiendo lo mismo que da, o no percibe la sensación de sentirse querido comienzan los problemas más comunes, como la inseguridad, la falta de comunicación, los dramas y las acusaciones sin fundamento. ¡ES CIERTO! Piensa, si de verdad hubiera amor de las dos partes, ambos harían lo posible para estar lo mejor posible juntos, para confiar, para creer, para comunicarse, para crecer. Pero cuando una parte es ficticia, sencillamente no puede soportar todos los vértices que tienen las relaciones, porque no existe el mismo interés de quien verdaderamente tiene un sentimiento de por medio.
Hay una especie de “sexto sentido” que hace que absolutamente todos los movimientos de la pareja sean estudiados como si tuviéramos que descifrar qué es lo que está pasando por la cabeza de la otra persona, cómo si un día fuéramos a descubrir por una llamada telefónica o con un correo de alguien, un whatsapp, un estado de facebook o cualquier cosa,  que a quien elegimos es todo lo que nunca quisimos tener a nuestro lado. Pero es justamente eso, quien busca todo el tiempo algo así es porque no descansará hasta encontrarlo y corroborar que tenía razón en sentirse tan desgraciado desde el inicio. ¡Qué desperdicio de tiempo y de ganas!
Piensa antes de decir “te amo” puede que construyas todo un futuro ó hagas de tu presente una pérdida de valiosísimo tiempo.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Los Primeros Cambios

Una de las más frecuentes discusiones que se escuchan en toda organización es la imperante necesidad de cambiar, innovar, adaptarse, evolucionar, adoptar nuevas prácticas o cualquier otra frase pegajosa que seguido escuchamos de casi todas las cabezas de casi todas las empresas, para convencer a sus equipos de trabajo de encontrar nuevas maneras de construir, hacer y mejorar su negocio.

La innovación supone un cambio, el cambio es evolución, la evolución es desarrollo, el desarrollo es crecimiento y crecer es lo que todo negocio quiere lograr.

Pero con todo lo positivo que esto suena en las voces de quienes dirigen estas organizaciones, el problema es que con mayor frecuencia de la que quisiéramos admitir, todas sus palabras se quedan guardadas en el discurso con el que pretendían motivar e incitar a su equipo innovar, a cambiar y a siempre retar al “status quo”; pues acto seguido regresan a sus acostumbradas prácticas, esperando que su retórica sirva para delegar a alguien, quién sabe a quién, a cualquiera que así lo asuma en realidad, la responsabilidad de empujar el cambio que saben se requiere; y quien al presentarlo como opción real, se enfrenta al muro de lo cotidiano, de las viejas prácticas con las que el negocio se ha desarrollado por los últimos 20, 30 o 50 años, de la antigua fórmula que amordaza la voz del cambio a la voz del mismo líder que originalmente “buscaba” este.

La innovación permanente, el cambio y la adopción de nuevas formas de hacer las cosas, es una responsabilidad que todo aquel que encabeza una empresa debe celebrar y compartir con su equipo en todo momento, pero que no debe delegar por completo a otros.

La innovación permanente, el cambio y la adopción de nuevas formas de trabajar y construir un negocio, debe ser una de las principales prioridades de quienes lideran la organización; deben ser ellos y no solo una o dos personas o cuántas sean a quienes se lo deleguen quienes deben de empujar por este trabajo. De otro modo, innovar, cambiar, evolucionar, desarrollarse y crecer nunca será una verdadera prioridad.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Jamás lo dejes de intentar

“Falla, falla mil veces pero no lo dejes de intentar”, me he repetido a mí mismo más de 10 veces cada día, todos los días por los últimos ocho meses.

“Siente el fracaso, reconoce el dolor, digierelo y hazlo de lado”, es un consejo que en cientos de formas distintas he leído una y otra vez en veintenas de libros a lo largo de los años y que durante mi experiencia me recuerdo a mí mismo una y otra vez.

“Analiza, medita y haz lo posible por entender en qué fallaste y qué es lo que tienes que aprender de todo esto”, me he dicho a mí mismo día tras día siguiendo las lecciones y consejos de mis coaches y mentores, familiares y amigos.

Pero, “trata de no pasar más tiempo del necesario pensando en lo que no pasó y en lo que no tenía que pasar y enfoca tu atención en trabajar y hacer suceder aquello que quieres lograr”, fue el mejor consejo que pude abrirme a escuchar.

Una vez que entendí que nada iba a lograr lamentándome por el engaño y desencanto de una persona, ni por el enojo y la frustración de ver mermado un sueño, pude poner toda mi atención en retomar mis objetivos y comenzar a trabajar de nuevo en construir aquello que quiero lograr.

A pesar de lo mucho que lo puedes escuchar y hasta predicar, la resilencia y flexibilidad son, en un principio, realmente difíciles de encontrar en uno mismo, pero una vez que las encuentras (y encontrarlas lo harás) se convierten en tu principal herramienta de trabajo para construir el proyecto de vida que quieres vivir.

Y así, con un nuevo aire, renovado enfoque y un adquirido sentido de humildad, es que dejas de reclamar y te pones a trabajar, a construir y a vivir.

Logrando nuevas pequeñas, medianas y grandes victorias; y aprendiendo nuevas lecciones de nuevos desencantos y nuevos logros también. Apreciando y agradeciendo todo lo que tienes y lo que ya no también. Valorando aprender a desprenderte de aquello que en algún momento te fue de gran valor y que al por fin soltarlo te regala la sorpresa de que al hacerlo dejó contigo el doble de dicha que en un principio, cuando lo adquiriste, te dió.
Revalorando de forma distinta los recursos con que cuentas, mirando con nuevos ojos todo el abanico de oportunidades que se presentan frente a ti, agradeciendo profundametne que tienes a tu lado a las personas que decidieron estar contigo en tus peores ratos, redescubriendo aliados y fortaleciendo tu amor por tus seres amados.

¿Te caiste? Levántate.
¿Te metieron el pié? Ponte de pié otra vez.
¿Fallaste? Falla, falla mil veces pero no lo dejes de intentar.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Desde el parque.



Han pasado varias semanas desde que escribí el último post, siete semanas creo en que fue necesario por primera vez, poner en pausa, junto con otras cosas, una de las actividades que más amo y disfruto en la vida, para poder redefinir prioridades, reorganizar agendas, reestructurar planes y recursos y reiniciar y ejecutar viejas y nuevas acciones que están agregando nuevos sentidos y valiosas contribuciones a la vida de un servidor… y una de esas se ha dado desde el parque…
Son ya unas semanas desde que empece a correr con mi mascota en el parque publico inluso irme un poco mas extremo y recorrer el bosque.
El cambio fue notorio; no solo en la cantidad de esfuerzo adicional que se requiere para pisar un suelo suelto y resbaloso cuando está seco, compactado y pegajoso cuando está mojado y abultado en algunos lugares y cóncavo en otros, pero también en la cantidad de aprendizajes, analogías y conclusiones a las que uno puede llegar con tan solo observar con un poco de detenimiento lo que sucede a su alrededor.
A los cinco minutos de haber empezado esta travesia, he de reconocer que ya estaba sacando los higados y suplicando llegar al carro tomar agua y regresar a mi cama, pero mi perro me ha motivado a seguir adelante y veo como lo disfruta, claro dspues de estar casi toda su vida dentro de la casa, eso me hace pensar que esta experiencia se asemeja a la vida común y corriente de todos:
  • En el parque es fácil ver quiénes están trabajando por un objetivo claro y específico y quiénes están ahí por falta de un mejor lugar donde estar. Resulta sencillo identificar a quienes están entrenando y trabajando en mejorar su desempeño; corren, con cronómetro en mano, de un punto específico a otro determinado. También puedes señalar a quienes con un paso constante e intervalos de mayor desempeño, vamos a procurar nuestra salud pero no a competir.
    Y por supuesto también puedes ver de bote pronto a quienes tan solo van a pretender que están ahí, ataviados con las mejores prendas deportivas que usan para desfilar durante una vuelta para después, sentados en una cómoda banca, fumar un cigarro y tomar un café… Ahora entiendo el dicho “as easy as a walk in the park”.
  •  Tanto como en la vida, al ejercitarte en el parque también resulta fácil caer en la tentación de seguir el paso que otros están marcando. Es común ver como una persona joven que va caminando, se siente presionado a correr porque acaba de ser rebasado por alguien de mayor edad que va corriendo a mayor velocidad. O como personas que no se conocen compiten entre sí apretando el paso para ir tan solo unos centímetros adelante del otro. Todos olvidando que están ahí por ellos mismos, por su propia carrera; dejando de lado que la única marca que tienen que romper es la propia. Por eso, siempre resulta alentador y refrescante ver a los pocos que no solo se enfocan en mantener su propio paso, sino que también definen la dirección en que quieren avanzar, en lugar de tomar la ruta y el sentido que la mayoría recorre ahí.
  •  Tener el equipo y las herramientas correctas hace toda la diferencia para lograr un mejor desempeño y ser mucho más eficientes al lograrlo. Jamás hubiera dedicado más de 5 minutos de pensamiento a la importancia de usar los zapatos tenis correctos, no solo para lograr mejores resultados, pero para no lastimarme al hacerlo. Pero tanto como en la vida y en el trabajo, aquí también necesitamos contar con el equipo correcto y los recursos adecuados para lograr un mejor resultado.
  • Sin embargo no hay que echar la casa por la ventana… seguro que tener el mejor equipo posible es lo más deseable, pero tampoco se trata de invertir todos nuestros recursos en estas herramientas a menos de que en verdad estemos seguros de que las usaremos y aprovecharemos al 100%. Una vez emocionados cuando comenzamos a desempeñar una nueva actividad, es fácil ceder ante la tentación de tener no solo todas las herramientas y equipo indispensable, pero también de hacernos de todos los juguetes y parafernalia alrededor de esta. Relojes, podómetros, tenis, MP3s, pants o tights, cambian su nombre por Polar, Nike + Ipod Sport kit y Adidas o Nike.
    Y si bien es increíble contar con todos estos recursos, sin duda no son indispensables para lograr la tarea.
    Crecer poco a poco e ir haciéndose de mejores recursos y herramientas conforme vamos logrando un avance real, resulta no solo más costo - eficiente pero también se convierte en un gran incentivo.
  • Todos necesitamos un coach. Todos los días alguien nuevo llega al parque para comenzar su nueva buena rutina, pero muy pocos comienzan con el apoyo de alguien que les ayude a trazar un buen plan para esta.
    Algunos consiguen un mentor que les dice como obtuvo sus logros, más su historia difícilmente será la suya. Otros se acercan con un consultor que les dice que ejercicios (que nunca han hecho) la teoría dice que se deben hacer; y otros, la gran mayoría, llegamos solos a la pista, nos estiramos como creemos que es mejor, calentamos como suponemos que se debe hacer y nos lanzamos a la pista al ritmo y paso que asumimos es mejor,  pero no nos aseguramos de contar con alguien que nos ayude a establecer un plan, definir objetivos concretos, identificar los mejore ejercicios, medir nuestro avance y retarnos a lograr más, mucho más de lo que nos creemos capaces. Y entonces es cuando confirmo que todos necesitamos un coach.

domingo, 25 de septiembre de 2011

30 minutos de tu vida


30 minutos es el tiempo promedio de recorrido en coche de distancias medias en una ciudad como el Distrito Federal. También el tiempo mínimo recomendado para hacer ejercicio saliendo a caminar todos los días.
Media hora es también el tiempo que típicamente dura un capítulo de un programa de comedia (sitcom), con todo y cortes comerciales , que se transmite en un canal de televisión; y es la octava parte del tiempo que el usuario promedio de Internet en México pasa navegando la red o la mitad del tiempo que pasa leyendo revistas o periódicos.
Y es también uno de los más desperdiciados regalos que tenemos para darnos a nosotros mismos…
En media hora muchas cosas pueden pasar y hay mucho que podemos aprender.
Uno de mis mantras de todos los días es: “Keep Learning” / “Continua Aprendiendo”, a lo que hace poco una persona me rebatió que estudiar todos los días era imposible y que simplemente no hay tiempo para hacerlo.
Está totalmente equivocada.
Todos los días tenemos la oportunidad, el tiempo y el espacio para estudiar y aprender algo nuevo.
Hacerlo no es fácil.
Primero que nada hay que romper con el viejo paradigma que dicta que para estudiar uno tiene que estar sentado en un salón de clases frente a un profesor que será el único responsable de decirle la suya como la verdad absoluta que tiene que aceptar. Y una vez que entendamos que la única persona realmente responsable de asegurar nuestro aprendizaje y crecimiento somos nosotros mismos, estaremos libres para buscar aprender todo el tiempo.
Ahora, hacerlo es fácil.
¿Lo imaginas? ¿Regalarte a ti mismo 30 minutos todos los días para aprender algo nuevo?
Quitándole 30 minutos a las repeticiones de Friends o a la Telenovela del 2 (No finjas, sabes que las ves), para leer por lo menos un capítulo de un libro. Haz cuentas, si el libro promedio que lees tiene 15 capítulos, habrás leído un libro en 15 días, es decir dos libros en un mes, o sea ¡24 libros en un año!
O dedicando 30 minutos a leer 2 a 3 posts de blogs referentes a tu carrera profesional o intereses personales. Si ya estas pasando hasta 4 horas navegando en la red todos los días, ¿qué tal quitarle media hora a ese voyeurismo y chisme en FaceBook o en twitter para aprender algo nuevo de aquellas destacadas personas que hoy nos comparten su conocimiento en la red?
O 30 minutos viendo videos, pero no musicales, sino de los que hoy miles de personas que mucho se han destacado por su buen desempeño profesional en su campo de acción, comparten en plataformas como YouTube, Vimeo, etc. En lo personal yo uso 30 minutos de mi rutina de ejercicio todos los días para ver o escuchar una o dos entrevistas a las personas a quienes más admiro en mi campo laboral o respecto a mis hobbies o simplemente por lo que han hecho en otras áreas
¿Tienes Ipod, Iphone, Ipad, Android o cualquier otro dispositivo móvil donde puedas ver videos y escuchar música? ¿Qué tal si en el gimnasio, en lugar de amargarte con los noticieros que ponen en la televisión, ves un par de videos que puedes descargar desde YouTube, Vimeo, BNet, TED o cualquier otro lugar en la red? ¿O qué tal escuchar un podcast mientras estás atorado en el tráfico de la ciudad?
30 minutos para hablar con un mentor que pueda compartirte su experiencia y aprendizajes, o media hora en la que puedas tú compartir tu conocimiento con alguien más.
Piensa en la ventaja competitiva que tan solo 30 minutos diarios dedicados a aprender algo nuevo te pueden dar en un año sobre el resto de los candidatos cuando te entrevistes para un nuevo trabajo o cuando compitas por un nuevo cliente y traigas contigo un arsenal de 24 libros, 10,950 horas de videos o podcasts o charlas con más de 360 personas diferentes de las que pudiste algo aprender.
Por eso...
              “Continua Aprendiendo”

martes, 9 de agosto de 2011

6 consejos que hubiera querido recibir



Si hoy pudieras regresar en el tiempo y encontrarte al tú de hace 15 o 20 años, o de los tiempos cuando iniciabas tu carrera profesional, ¿qué le recomendarías? Por supuesto no me refiero al sueño típico y guajiro de enseñarle al tu de tú pasado los trucos para ligar más o ganar la lotería… dejemos eso para Marty McFly.
Más bien hablo de qué grandes lecciones has tenido en los últimos años y que hubieras querido que alguien más te hubiera compartido.
En mi caso, los consejos que más me hubiesen gustado recibir hace años son:
  1. Ni el puesto ni el dinero.
    Elige tu trabajo no solo por el dinero que vas a ganar o el título que vas a ostentar.
    Claro que todos queremos ganar bien y tener todas nuestras necesidades económicas cubiertas y todos nuestros gustos y caprichos cumplidos, pero si escogemos un trabajo tan solo por lo que nos da, jamás probaremos lo que el sentido verdadero de realización es. Seguro nuestro ego se sentirá halagado y protegido con un importante cargo escrito en nuestra tarjeta de presentación, pero ese cargo es solo prestado, temporal y de humo.
    Date la oportunidad de, desde el inicio, comenzar a trabajar en tu carrera profesional haciendo lo que más te gusta y mejor sabes hacer. Se que en ese momento, queremos probarle al mundo lo buenos que somos en lo que hacemos y como nos destacamos ante todos, pero créeme, no te estás destacando de nada, por el contrario estás uniéndote a la misma fila en que millones y millones de personas están.
  2. Investiga, prueba y encuentra tu camino.
    Pocos se conocen a sí mismos y muchos menos saben que quieren hacer de su vida. Basta con pedirle a alguien que te digan 5 rasgos positivos de ellos mismos, para que se atoren a la segunda o tercera palabra. Y así, con esa falta de conocimiento, esperamos decidir a que nos dedicaremos el resto de nuestra vida. Salimos de la universidad, si tuvimos el privilegio de asistir a esta, y nos hacen creer que debemos comprometernos con un solo camino y que este nos guiará en la construcción de una exitosa carrera que llenará nuestra vida de gloria, fama y dinero. Y nos llaman “Job Hoppers” si después de un tiempo nos cansa el camino prometido y queremos tomar  otra opción.
    ¿Y quién nos iba a decir que uno de los publicistas y emprendedores más importantes en la historia de la publicidad fue aprendiz de cocinero y vendedor de estufas antes de comenzar verdaderamente exitosa carrera como publicista?
    Por eso date el tiempo de investigar, de probar y de encontrar tu pasión, tu llamado, tu vocación. Nada jamás volverá a parecer solo un trabajo cuando sigues tu pasión.
  3. Encuentra un propósito y haz las cosas por las razones correctas.
    El ego, el miedo, la codicia y la ambición son grandes motivadores y pésimos consejeros. Al inicio (y no tan al comienzo también), tememos a la inestabilidad, anhelamos obtener un gran puesto, acumular poder y ganar mucho dinero; después cuando crecemos descubrimos que a pesar de todo el éxito que tenemos, somos infelices porque no hemos seguido nuestra pasión. Entonces algunos, los más atrevidos, deciden hacer un drástico cambio de dirección para seguir ese nuevo camino de realización, pero olvidan que solo seguir su pasión les lleva solo hasta la mitad del camino en  el que pueden perderse en un laberinto de auto satisfacción. Escoger hacer las cosas por las razones correctas implica buscar la mejor forma de alinear tu pasión con un propósito inspirador que deje una huella en la vida de otros también. Como dicen por ahí que el éxito de Steve Jobs no es porque haya decidido hacer las mejores computadoras, sino porque tiene claro que lo que quiere hacer es dejar una huella en el mundo.
  4. No esperes a estar listo para arrancar.
    Dejar de esperar, dejar de pensar, dejar de analizar y dejar de planear y empezar a actuar. Jamás será el momento ideal para independizarte, jamás todos los astros se alinearán mágicamente para pintarte un camino de flores y luces hasta un brillante pedestal donde te puedas parar. Muchas oportunidades sí se presentarán pero siempre habrá algo más que quisieras tener para sentirte por completo confiado en tomar esa tan pendiente decisión. La realidad es que el mejor momento para decidirte es hoy, ahora, cuando no estás listo porque de pasar todo el tiempo preparándote, jamás harás lo que tanto has querido hacer.
  5. Enfréntate a lo que más miedo te da.
    De cara al miedo hay solo una dirección en la que debemos correr… hacia él. El éxito y el fracaso son algunos de los conceptos a los que más miedo tenemos los seres humanos. Creemos que no somos tan buenos como para merecer ser exitosos y nos da un pánico atroz el hecho de estar casi convencidos de que seremos un fracaso total.
    La realidad es nadie quiere fracasar, pero equivocarse y fallar en algo no es más que una lección más y nuevo paso hacia aquello que queremos lograr. Y sí, todos merecemos llegar hasta dónde queremos llegar si estamos dispuestos a trabajar por eso.
  6. Paga el precio.
    Así es, todos merecemos llegar hasta dónde queremos llegar, pero tenemos que estar dispuestos a trabajar y pagar el precio que eso nos va a costar. Toda decisión tiene una consecuencia y cuando decidimos seguir nuestra pasión y alinearla con un propósito inspirador, tenemos que estar dispuestos a pagar el precio que eso representa.

lunes, 21 de febrero de 2011

¿Algún otro consejo que me quieran compartir?

  • Ten claro cuales son tus prioridades en la vida: la familia, la salud, el bienestar.
  • No tengas un plan de carrera. Ten un plan de vida. Define que quieres de la vida y como quieres vivirla.
  • No caigas en la tentación de la escalera corporativa, los grandes sueldos y los títulos nobiliarios. Si solo te enfocas en estos, tarde o temprano seguro que los obtendrás, pero tan solo lo harás para luego descubrir que, a pesar de todo lo que has logrado, estás haciendo exactamente aquello que no te hace feliz.
  • No busques trabajo, más bien encuentra un motor económico que te ayude a construir la vida que quieres vivir, haciendo lo que más te gusta y mejor sabes hacer.
  • Jamás ignores o digas que no a un abrazo, a una caricia o a un beso de tus seres más amados. Después de todo, cuando todo termine ellos son quienes estarán a tu lado.
  • Manten tu vida simple y sencilla. Tener lujos está bien pero jamás deben serte necesarios para vivir. Conoce y define bien tus necesidades para vivir bien y todas las noches poder dormir.
  • Cuida tu salud y mantente en buena condición física, la necesitarás para seguir luchando y para disfrutar tus logros también.
  • Mantente siempre fiel a tus principios y valores, estos simplemente no son negociables o intercambiables.
  • Conoce tus fortalezas y tus áreas de oportunidad; y enfócate sobre todo a mejorar las primeras.
  • Se autentica y profundamente agradecido con la vida y con quienes te rodean.
  • Rodéate de quienes te inspiran a esforzarte para ser mejor. Si crees que eres el que más sabe o más puede en la habitación donde estás, seguramente no te encuentras en donde deberías estar.
  • Estudia, lee, escucha música, conoce gente nueva y aprende de ellos.
  • Viaja y conoce otras maneras de ver la vida. 
  • Aprende a descansar y a recrear.
  • Pasa tiempo contigo mismo y aprende de la soledad.
  • Házte de un coach y de un mentor. El mentor te compartirá todo lo que sabe y te mostrará su camino. El coach te acompañará y apoyará en el recorrido de tú propio camino.
  • Asume tu responsabilidad. Habla menos, ejecuta más.
  • Se siempre humilde, honrado, amable, considerado y honesto con los demás.
  • Da de ti, de tu tiempo, de tu experiencia y conocimiento y haz muchos más favores de los que puedes pedir.
  • No solo busques aprovechar cada oportunidad que se presenta ante ti, crea oportunidades para los demás también.
Son solo algunas de las cosas que me recuerdo a mi mismo cada vez que me encuentro preguntándome que debo hacer para continuar construyendo la vida que quiero vivir.
Y ustedes ¿Qué otros consejos me quisieran compartir?

miércoles, 2 de febrero de 2011

Equivocarse está bien, no hacerlo, no.

¿Cuándo fue la última vez que se equivocaron? ¿Cuáles fueron las consecuencias de su error? ¿Qué aprendieron entonces y cómo aplicaron su lección?
¿Cuándo fue la última vez que criticaron a alguien por el error que cometieron o peor aún lo juzgaron y condenaron, haciéndolo que “pague” por su equivocación?
Equivocarse está bien. Hacerlo muchas veces y con frecuencia ¡está muy bien! Quiere decir que seguimos intentando, que estamos aprendiendo y cada vez más acercándonos a aquello que queremos lograr.
Cometer exactamente el mismo error una y otra y otra vez, no está bien. Tenemos que aprender a reconocer con humildad cuando nos hemos equivocado y abrirnos a aprender la lección que ese difícil momento nos da.
Jamás cometer un error, está simplemente mal.  Presumir que nunca te has equivocado es confesar que nunca te has arriesgado a hacer algo nuevo y que ni siquiera lo has querido intentar.
Y criticar y condenar a quienes se equivocan una y otra vez, mientras observan seguros y cómodamente detrás de un escritorio es mucho, muchísimo, peor.
Así que si en algún momento sentimos las ganas de criticar a alguien en nuestro trabajo, en nuestra familia o en nuestro círculo social, por el error que cometieron, tomémonos un momento para preguntarnos ¿Y últimamente en qué me he equivocado yo?

martes, 25 de enero de 2011

Nuestra carrera y la sostenibilidad.

Sustentabilidad. Una palabra muy en boga últimante y un concepto que le ha estado dando muchas vueltas a mi cabeza en los últimos meses.
Hoy no resulta extraño escuchar la palabra “sustentabilidad” en todo tipo de plática, desde una conferencia en la que el tema central es la responsabilidad social y las práctica sostenibles de la empresa, hasta en charlas en la mesa de al lado donde hablan de las prácticas ecológicas que cada quien tiene en su casa mientras, quienes platican, beben café en un vaso de papel reciclado.
Vaya, hasta un cursos sobre energía personal sustentable, tuve oportunidad de tomar hace poco más de un mes, en el que el concepto rector es la buena administración de nuestra energía personal como recurso auto-sustentable.
Sin embargo, hasta ahora, no he escuchado a muchos hablar sobre la sostenibilidad de nuestro desarrollo profesional y personal.
Carreras profesionales y vidas sustentables.
“No me importa todo eso que dicen del coaching, ni del balance de vida con el trabajo, mucho menos del “work smart” y que puedas hacer bien tu trabajo en menos horas, lo cierto es que, en esta organización, la gente que más crece es la gente que trabaja más horas y hace más cosas”, me respondía el “country manager” para México, de una muy importante empresa global, ante mi aseveración sobre la enorme importancia de apreciar y reconocer el esfuerzo de los integrantes de una organización y del crucial respeto que hay que tener por su vida personal, sus intereses particulares y desarrollo personal.
De acuerdo a varias definiciones, el término sustentabilidad se refiere al equilibrio que hay entre una especie con los recursos del entorno al cual pertenece. En otras palabras, la sustentabilidad, trata de satisfacer las necesidades de la actual generación pero sin que por esto se vean sacrificadas las capacidades futuras de las siguientes generaciones.
Pero si seguimos el camino que esta persona sugiere y solo trabajamos largas horas, haciendo más y más para satisfacer nuestras necesidades de desarrollo profesional y las de la empresa para la que laboramos ¿no estaríamos, precisamente, descuidando totalmente las necesidades del resto del ecosistema social al que pertenecemos? ¿en verdad es sostenible esa manera de trabajar?
Es entendible y deseable querer desarrollar una sólida y éxitosa carrera profesional llena de ascensos meteóricos y la acumulación de incrementos salariales; es totalmente necesario que todos busquemos la mejor forma de cubrir las necesidades económicas, de seguridad y estabilidad de nuestras familias; y es absolútamente importante que todos seamos agradecidos y leales a la organización para la que trabajamos. Pero ¿hasta qué punto tenemos o podemos llegar sin sacrificar otros aspectos de nuestra vida y de la de los demás?
Y no solo me refiero a cuidar el tiempo de descanso y distracción, como muchos, equivocadamente, creen que es tener un balance entre lo personal y lo laboral, sino a un equilibrio básico que, como personas, tenemos que cuidar para desarrollarnos, sí en lo profesional, sí en lo personal, pero también en lo familiar, en lo social, en nuestra comunidad y en lo cultural.
¿Dónde está el equilibrio? ¿Hasta dónde podemos llegar, sin que el viejo modelo industrial en el que alguien tiene que perder para que otros puedan ganar, termine por romper el poco balance que queda? ¿Cuántos profesionales con crisis nerviosas o agotamiento por estrés, cuánto talento desperdiciado y sin desarrollar, cuántas más familias con hijos descuidados y desatendidos tenemos que tener a cambio de una oficina ejecutiva más?
Y con esto, para nada pretendo decir que no debemos trabajar ni que debamos hacerlo con menor tesón, por el contrario, siempre debemos hacerlo con dedicación y pasión, pero esa misma dosis de pasión, de enfoque y dedicación la debemos de inyectar a los otros aspectos de nuestra vida, a nuestra familia, a nuestro cuidado personal, a nuestra cultura y a nuestra comunidad.
Porque ¿por qué habría que sacrificar uno o varios aspectos de nuestra vida por uno solo nada más? ¿Sería eso sostenible? La respuesta, creo que yo, es para cada quien algo muy personal.

jueves, 13 de enero de 2011

365 x 3 = 5.‏

Vivimos en un época en la que es casi imposible conocer a alguien quien no esté ocupado todo el tiempo y un poco más.
La mayoría de las personas que conozco están activos cada vez más horas y cada día pasan más tiempo sin descansar.
Pero la pregunta que me queda es ¿Y estamos logrando más o solo nos estamos ocupando más, perdiendo más tiempo y desgastándonos más?
Estar muy ocupados y “hacer más” no es lo mismo que lograr más.
Hay muchas razones por las que hacemos las cosas que hacemos:
Algunos porque buscan seguridad y estabilidad: “Si trabajo todos los días de 9am a 18pm cada quince días recibiré, siempre seguro, mi cheque”.
Otros por miedo: “Si no hago lo que me están pidiendo justo en este momento puedo perder mi trabajo”.
La mayoría hacemos lo que resulta fácil, rápido, divertido y poco comprometido: “Tengo mucho que hacer pero estar posteando en Twitter es más divertido”.
Y solo algunos pocos están haciendo eso que requiere de un mucho mayor esfuerzo pero que es realmente estratégico e importante para lograr aquello que quieren lograr.
Y el círculo vicioso siempre empieza igual: primero muy pocos saben con claridad a donde quieren llegar y a falta de esta visión adoptan la “certeza” como condición. Toman un trabajo estable en el que, si cumplen fielmente con sus tareas, ganarán una cantidad razonable para tener seguridad y estabilidad en su vida. Muy pronto esas tareas se van acumulando, algunas resultan placenteras y sencillas y otras más aburridas o pesadas, se convierten casi en una pesadilla.
Entonces viene ese efecto dulce y engañador en el que decidimos dejar de hacer aquello que teníamos que entregar para distraernos con actividades sin importancia, ni propósito que solo nos llevan a la procrastinación.
Muy pronto entonces, aquellas simples tareas que nos ofrecían esa estabilidad, se convierten, a falta de cumplirlas, en amenazas a esa seguridad y corremos espantados a hacer lo que podemos para evitar que el regaño o reprimenda sea mayor.
Y así muchos más de los que quisiéramos aceptar, se pasan toda una vida ocupándose mucho para no lograr llegar a ningún lugar.
Pero el problema no está en no hacer lo importante y estratégico. Tampoco está en ocuparse con lo estable, distraerse con la fácil y correr por lo urgente. Jugar y distraerse no tiene nada de malo, Y casi siempre tendremos que sacar del frente a esas tareas “no tan importantes” o “urgentes para otros” para poder continuar nuestro camino hacia lo importante.
El problema es: ¿Cómo nos vamos a enfocar en hacer lo importante y estratégico para llegar a nuestro destino sino sabemos a dónde queremos llegar? Ese es, simple y corto el problema, en realidad.
Por eso la crucial importancia de identificar los básicos tres que nos llevarán a nuestros “5 in life”.
Nuestros “5 in life” o “Big 5” como los llama John Strelecky, son esas 5 cosas que, en nuestro lecho de muerte al voltear atrás pudiéramos pensar: “lo hice, mi vida tuvo un propósito cumplido y no fue solo un vacío pasear”. En otras palabras, nuestros “5 in life” son nuestra métrica de éxito personal con la que evaluaremos si hemos logrado lo que en nuestra vida queremos lograr.
Para algunos será una familia unida, para otros el más alto puesto ejecutivo a lograr y para unos más tal vez conocer algún lejano lugar y mil y un cosas más.
En mi caso mis “5 in life” son:
-       Una familia unida y un hogar lleno de luz y paz.
-       Salud física, mental y espiritual.
-       Desarrollarme como Coach, conferenciante, entrenador y consultor, ayudando a otros a desarrollar su talento y potencial.
-       Crear, escribir, producir y publicar.
-       Aprender a parar y disfrutar.
Ahora, teniendo claro cuáles son nuestros “5 in life”, fácilmente podríamos definir cuáles son, en cada nuevo día esas 3 cosas básicas que tenemos que hacer para avanzar y dar un paso más.
Puede ser que cada día tengamos que hacer muchas otras cosas más, pero jamás deberíamos de perder de vista esas 3 del día que sin duda debemos ejecutar.
Puede ser que una o dos de las tres tengan que ver con las tareas sencillas que nos dan estabilidad, y puede ser incluso que en ocasiones una de estas tenga que responder a una urgencia especial. Por supuesto, podemos dejar tiempo para hacer lo divertido y que nos distrae, pero siempre, cada día deberíamos de realizar, de entre todo lo que hacemos, esas 3 cosas básicas que si hacemos todos los 365 días de cada año nos acercarán más y más a cumplir con nuestros “5 in life”.

lunes, 3 de enero de 2011

Mi tema para el 2011.

Este será el cuarto año consecutivo en que NO haga ni una sola resolución de año nuevo, ningún propósito o promesas que difícilmente cumpliré.
En su lugar, una vez más aplicaré una ya probada y exitosa práctica que durante los últimos 3 años he llevado a cabo y que originalmente aprendí de mi amigo virtual, autor, conferenciante y bloggero: Phil Gerbyshak.
Este año, una vez más, tendré un tema anual, un concepto rector que me ayude a alinear todos mis planes y proyectos, mis intereses, fortalezas, pasiones y experiencia, los proyectos ya en curso y los nuevos, y las acciones que necesito llevar a cabo para hacerlos realidad.
Por qué un tema anual y no una lista de propósitos?
Porque los propósitos no son flexibles y con frecuencia son incumplidos desde el día uno del año, rindiendo inútil a esa inocente lista de buenas, pero no bien pensadas intenciones.
Por otro lado, un tema rector otorga flexibilidad y espacio para ir adaptándonos de acuerdo a los retos y avances que tenemos en la dirección que con este concepto anual nos marcamos para los siguientes 12 meses.
Y así pues mi tema para el 2011 será: SENTIDO CADS
Salud - Cuidar y procurar mi salud es algo a lo que, a pesar de las llamadas de atención que mi propio cuerpo me ha dado en el último par de años, no le he puesto la debida atención. Por fortuna cuento con buena saludo ahora, pero ¿por qué habría de seguirme arriesgando? Procurar mi salud, ejercitándome y nutriéndome mejor este año será primerísima prioridad.
Energía - Aprender a manejar mejor mi energía y no mi tiempo ha sido una de las mejores lecciones que el pasado 2010 me dejó.  Este año aprender a hacerlo mejor y practicarlo día con día será un importante cambio de juego para mi.
Naturaleza – Acercarme a la naturaleza es algo que creo que debo aprender a hacer. Debo confesar que para mi esto es todo un reto pues siempre he dicho que mi idea de deporte o aventura extrema es hospedarme en un hotel Holiday inn sin room service. Nunca he sido del tipo aventurero, mi experiencia de niño como Boy Scout se reduce a media tarde de prueba en un “campamento” simulado en un jardín privado y con baños. Procuro no ir a la playa pues no me gusta la arena ni el calor, y mis aventuras campestres se limitan a algunos fines de semana en los que, durante la Universidad, visitábamos el “rancho” (mejor equipado que una casa en Bosques de las Lomas) del papá de una amiga.
Pero, aún así, tengo claro que vivir más cerca de la naturaleza puede ser un cambio crítico para mejorar mi calidad de vida y la de mi familia también.
Trabajo  - ¿Por qué le tenemos tanto miedo a la palabra trabajo? ¿Será porque solo la relacionamos con el acto de realizar una labor específica durante un determinado número de horas al día a cambio de una paga predefinida? ¿ Y si cambiáramos esa definición? O mejor dicho, ¿Y si la ampliáramos?
Vivir pensando que trabajamos para otros para tan solo ganarnos la vida, resulta cada vez más una idea limitada y, por decir lo menos, patética y lamentable. Yo así prefiero no trabajar.  Nuestras vidas, lo que hagamos de ellas y lo que le ayudemos a los nuestros y a otros  a hacer de las suyas, en lo personal y en lo profesional, eso es lo que debe ser nuestro trabajo. Crear nuestro propio juego, hacer de nuestra vida nuestra obra, eso debe ser nuestro trabajo.
Integridad – Predicar y no practicar no tiene sentido. Sería en todo caso, mucho mejor callar.  No decir nada y solo actuar. Desde hace varios años, decidí que la integridad sería una valor imprescindible para mí. Actuar conforme a lo que predico y darle prioridad de verdad a lo que digo que es lo más importante para mi.
Daily 5’s ahora serán daily 8’s: Durante ya algunos años he usado una especie de mantra personal de cinco cosas que para mí, guían cada día mi forma de vivir. Le he llamado, por falta de un nombre más pegajoso en Español, mis Daily Fives: Keep sharing, keep learning, Keep dreaming, take action and stay happy.
Pero resulta que el ser curioso y querer entender más, el  ser amable y considerado con los demás y procurarme a mi mismo, son cosas que quiero practicar más, así que ahora mis Daily 8’s serán: Keep sharing, keep learning, keep dreaming, take action, stay curious, be kind, mind yourself & Stay happy.

Oportunidad – No importa lo que muchos crean, siempre, para todos, hay muchas más de una oportunidad. Las oportunidades se aprovechan, se agradecen y se crean también. No siempre las mismas oportunidades se presentan para todos a la vez y, en ocasiones, tendremos la necesidad de dejar una oportunidad pasar de largo, pero jamás lo deberíamos hacer si antes no la hemos compartido con alguien más quien sí la pueda aprovechar. Porque todos, siempre merecemos una nueva oportunidad.
Continuidad: Muchos han sido los proyectos que durante los últimos años he tenido oportunidad de echar a andar, algunos han rendido frutos ya, pero muchos más, como toda buena cosecha, necesitan ser procurados y atendidos aún con mayor atención para que comiencen a rendir, para muchos, los grandes frutos que tienen para ofrecer. Así que asegurar la continuidad y excelente ejecución en estos será básico para continuar avanzando en la construcción de todo lo que quiero hacer.
Abundancia: Y no nada más de la económica, sino también de la de actitud. Cuanta pena me da cuando escucho a personas decir que no les alcanza, que no es suficiente o que no pueden compartir. Una vida abundante y próspera no se gana quitándole a los demás o haciendo que otros pierdan para nosotros ganar. Por el contrario se vive, se crea, se construye día con día, sabiendo que hay oportunidades para todos y queriéndolas compartir.
Desarrollo: Dicen por ahí que el día que dejemos de aprender, será el día que comencemos a morir, y definitivamente yo aún tengo mucho por qué vivir. Seguir estudiando y preparándome en 2011 también será definitivo para seguir avanzando en el camino que he decidido seguir: Apoyar el desarrollo de talento en la industria de la comunicación y la mercadotecnia en México y en la región.
Sustentabilidad – No solo ser agradecido y apreciar los recursos con los que cuento, es suficiente. Se que es crítico ser mucho más cuidadoso y respetuoso de estos si es que quiero continuar contando con ellos, así que aprender y adoptar prácticas de sustentabilidad y responsabilidad será otra actividad clave para mi.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Reconocimiento no es igual a realización.

Para muchos, tomar su primer trabajo es resultado de una necesidad para generar ingresos y mantenerse. Para otros más afortunados, comenzar a trabajar es algo “normal” y esperado al cumplir cierta edad y para otros tantos aún con más suerte empezar a trabajar es también la oportunidad de realizar un sueño de años.
Sea cual sea la razón por la que hayamos comenzado a trabajar, todos buscamos algo en común de nuestro trabajo que va mucho más allá del dinero que ganamos: realización.
El problema con la realización que esperamos lograr con nuestro trabajo es que, en la mayoría de los casos, no sabemos qué se siente o como se ve esa realización, así que  equivocadamente creemos que la veremos reflejada en el reconocimiento de nuestro trabajo.
Esperamos que nuestro jefe reconozca abiertamente y frente a nuestro equipo, el gran trabajo que hemos hecho. Esperamos que la organización que nos emplea reconozca nuestro esfuerzo y dedicación a esta recompensándonos con una promoción, un incremento salarial o un bono especial.
Esperamos que la industria de la que participemos nos reconozca como líder de opinión en esta, invitándonos a impartir conferencias, a escribir para publicaciones, y algunos, hasta con homenajes o tributos.
Esperamos que nuestros amigos nos reconozcan adulándonos, diciéndonos todo lo que nos admiran, estiman y respetan.
Y esperamos que nuestra familia nos reconozca como un gran proveedor, como una muy buena pareja, un excelente hijo y un mejor padre.
Esperamos, esperamos y seguimos esperando a que se nos de el reconocimiento que creemos que nos merecemos, en el tiempo y forma en la que pensamos que lo merecemos.
Y así, esperando, nuestro ego e inseguridad van consumiendo nuestra paz.
Nos angustiamos, enojamos y hasta deprimimos porque no hemos recibido el reconocimiento que sabemos merecer y que necesitamos tanto para sentir que por fin, después de tanto esfuerzo casi sobre humano, nos hemos realizado.
Y olvidamos por completo que la realización  de cada uno como persona no puede venir de ningún factor externo. Perdemos de vista que si dejamos nuestro sentido de realización en manos de otros, jamás lo obtendremos, pues cada quien está tan ocupado, como nosotros, por obtener su propia realización.
Yo he cometido con frecuencia este error, después de todo el ser humano es el único animal capaz de caer en la misma trampa más de dos veces.
Y cada vez que me descubro esperando el reconocimiento de otros para sentir que lo estoy haciendo bien, tengo que preguntarme a mi mismo por que estoy haciendo el trabajo que estoy haciendo y entre otras cosas cuestionarme también:
¿De todas las tareas que tengo que hacer en mi trabajo, son muchas más las que disfruto que las que no?
¿Hago lo que me gusta y me gusta lo que hago?
¿El precio que pago por hacer lo que hago es el que estoy dispuesto a cubrir?
¿Cuándo hago bien mi trabajo, veo a alguien sonreírme al espejo?
¿He podido ver como mi trabajo aporta a la vida de alguien más?
¿Cuando llego a casa tengo más sonrisas que malestares que compartir?
Y puede ser que al responderme estas y otras preguntas no sea capaz aún de decir si me he realizado o no, pero más seguro que no, por lo menos  veré si voy en el camino correcto o no.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Tips para administrar mejor tu tiempo

Todos en algún momento, sin excepciones, hemos desperdiciado el tiempo. Las personas que ocupan eficientemente su tiempo administran bien el tiempo que tienen disponible. La administración del tiempo se refiere a la acción de planear, dirigir y organizar nuestras actividades para realizarlas en el momento preciso. Administrar eficientemente nuestro tiempo contribuye a lograr nuestros objetivos, sean estos laborales o personales. La meta de la administración del tiempo no debiera ser programar cada momento del día. En vez de eso, nos debe permitir tomar decisiones informadas respecto a la forma en que utilizaremos nuestro tiempo.
Al tomar el control de la manera como ocupas tu tiempo aumentarás tus probabilidades de alcanzar tus metas en el tiempo establecido.
Algo importante es que mientras administres tu tiempo, te será más fácil realizar tus actividades. Hay muchas estrategias para la planeación diaria del tiempo, pero hay 4 elementos comunes:
  1. Definir las actividades a realizar. En qué vas a utilizar tu tiempo? No tener una “lista de actividades”, es el camino mas corto a perder el tiempo.
  2. Jerarquizar actividades. Primero lo primero. Es importante saber diferenciar entre lo urgente y lo importante. No confundirlos es clave para administrar bien el tiempo.
  3. Delimitar el tiempo de cada actividad. Cuánto tiempo dedicaras a cada actividad? Cuánto le dedicas actualmente? Como puedes mejorar?
  4. Organizar un horario. Recuerda, no se trata de programar cada momento del día. Tu horario debe ser lo suficientemente flexible para atender algunos imprevistos que surjan.
Identificar y eliminar distractores
Conocer el tiempo que actualmente dedicas a tus actividades, te ayudará a emplearlo mejor en el futuro. Desperdiciar el tiempo es emplearlo en actividades que nos impiden hacer las cosas que debemos o queremos hacer. Trata de identificar los “agujeros negros” que lo consumen.
Una técnica para saber en que estas usando actualmente tu tiempo es crear un registro. Elabóralo para que refleje realmente en que lo has gastado.
Las anotaciones no tienen que ser de cada momento, pero si explicar que pasa con bloques de tiempo, tal vez de unos 15 minutos cada uno. Esta técnica la puedes combinar con la de “muestreo de trabajo” si estas familiarizado con ella.
Primero lo primero
Para administrar eficazmente el tiempo, comienza por identificar prioridades y establecer metas durante un periodo especifico. No sólo te plantees metas generales (“pasar tiempo con mis hijos”), hazlo en términos específicos y medibles (“convivir tantas horas”).
Definir tus prioridades implica identificar tareas y actividades quieres hacer, en orden de importancia. No hay prioridades correctas o incorrectas, sólo tú decides qué quieres lograr y en que orden. Parte de tu éxito personal dependerá del balance que logres hacer de la energía y tiempo asignado a atender lo urgente y lo importante. Entendemos por URGENTE tareas y actividades que te exigen una atención inmediata. Lo IMPORTANTE es lo que le da sentido a la existencia a largo plazo de una persona.
Una de las herramientas mas simples para asignar prioridades es la llamada matriz de administración del tiempo. Resulta muy útil porque nos ayuda a planificar y organizar nuestras actividades en función de su importancia y urgencia. Contiene dos columnas: URGENTE | NO URGENTE. Con dos renglones: IMPORTANTE | NO IMPORTANTE. En la matriz se categorizan las actividades según caigan en las siguientes categorías:
  • Urgente e Importante, son las actividades que tienen que ser atendidas de manera inmediata.
  • Urgente y No Importante, es comúnmente las cosas que hemos pospuesto y terminan por volverse urgentes.
  • No Urgente e Importante, actividades q TENEMOS q realizar pero tenemos un periodo de tiempo mas amplio para hacerlo.
  • No Urgente y No Importante, actividades q son innecesarias y prescindibles, ya que no arrojan ningún beneficio directo.
Administrar bien nuestro tiempo significa poner primero lo primero. El reto entonces es definir qué es lo Primero en nuestras vidas. Pero, ¿cómo determinar que es lo primero?  “Vale la pena invertir tiempo en encontrar qué es lo primero en nuestras vidas.” El comenta que lo primero es “eso” que decidiéramos hacer si solo tuviéramos un día más de vida. Independientemente de los beneficios en términos de eficiencia.
La Técnica Pomodor
Otra de mis amigas de Twitter, compartió con nosotros la Técnica Pomodor, que trataré de explicarla (solo espero haberla entendido bien).
  • Elabora una lista de las tareas para hacer durante el día, que incluya una sección rotulada “Imprevistos y Actividades Urgentes”.
  • Necesitas tener un reloj donde cuentes periodos de tiempo fijos 25 minutos para completar una tarea.
  • Te enfocas en la tarea y al concluir el periodo de 25 minutos, puedes tomarte hasta 5 para descansar o recrearte.Una vez terminados estos 5 minutos, se inicia una nueva iteración de 25. Estos periodos de tiempo son llamados pomodoros.
  • Después de cada 4 pomodoros puedes tomar un descanso mas largo.
  • Puedes usar tantos pomodoros como sean necesarios para la realizacion de una tarea.
  • Y las tareas junto con los pomodoros se van apuntando en una libreta.

lunes, 20 de septiembre de 2010

De títulos, cargos, tarjetas y ladrillos…

Títulos… ¿quién no le ha dedicado más del tiempo merecido a pensar respecto al título o cargo que ostenta? Mientras que algunos viven eternamente enamorados de su título, otros se apenan de el  y juran merecer uno mejor. Otros critican el de los demás y unos cuantos más lo usan como su cobija de seguridad. También hay quienes deciden con quien sí o no hablar dependiendo del título indicado en al tarjeta de presentación de esas personas. E incluso hay hasta aquellos que portan su tarjeta cual placa de sheriff “charoleándola” ante quienes los rodean y lamentando no poder usarla también como ladrillo para pararse “en lo alto” frente a los demás.
El problema con los títulos, sin embargo, es que todos son prestados. Todos son asignados basados en la percepción de solo unos cuantos. Y todos, absolutamente todos son temporales.
Nadie es Director General, Country Manager, VP, SVP, CEO, CMO, CIO, COO, CFO (ó el CXO que quieran) vitalicio… Hoy, con tu título, serás Juan de la empresa, pero mañana serás solo Juan.
Todos tenemos que rendir cuentas a alguien y ese alguien tarde o temprano requerirá de alguien diferente para cubrir sus necesidades de acuerdo a como estas vayan evolucionando. Y cuando esto suceda, aquel apellido prestado y reputación empeñada al nombre de la organización que te otorgo dicho nombramiento, dejará de significar algo para los demás. Y no es que no la gente no merezca tener el título. Seguro muchos méritos y logros le habrán valido llegar hasta ahí. Pero un título jamás debe ser tu cumbre, pues esas están hechas tan solo de papel.
El día de mañana, la gente no recordará que título ostentabas sino que hiciste por ellos, cómo los trataste y cómo los hiciste sentir.
Por supuesto que los organigramas y las jerarquías son necesarias para poder operar cualquier organización. Por supuesto que se requieren personas que asuman el liderazgo de un equipo, que quieran hacerse responsables por este y que rindan cuentas de las decisiones y acciones del mismo. Sin estos, ninguna operación podría avanzar.
A decir verdad, quienes toman este camino merecen todo nuestro aprecio, respeto y admiración, pero solo por lo que hacen y nunca por lo que pretenden ser.
Contar con una tarjeta de presentación que exponga en letras brillantes y resaltadas un título nobiliario no debería ser necesario para ejercer autoridad sobre un grupo. Hacerlo así es basarse en una “autoridad formal” y no una “moral”… pero ese es tema de otro post.
Los títulos que has ostentado o en ocasiones cargado cual lápida en la espalda, deberías guardarlos para ilustrar tu trabajo y experiencia laboral, solo ahí, en tu Curriculum Vitae.
Y en tu tarjeta de presentación mejor comparte cual es tu trabajo (contador, marketero, financiero o coach), a qué te dedicas día con día (a crear, a entretener, a escribir o a hablar) o mejor aún, dinos que es lo que haces por los demás.

¿Qué escribirías tú?

domingo, 1 de agosto de 2010

Ser gurú no es suficiente

Ser listo no es suficiente, ser astuto tampoco lo es.
Tener labia no lo es todo.
Conocer tan solo un poco más que los demás y ser un "trend setter" o “early adopter” de nuevas tecnologías, tampoco basta.
Que 9 de cada 10 palabras que salen de tu boca sean groserías no te hace “cool” y hacer comentarios ofensivos al referirte a los demás no te hace, para nada, superior a ellos.
Ser el tuerto entre los ciegos, no necesariamente te hace el rey.
Y tener más de 2000 seguidores en twitter ciertamente no te hace una autoridad.
Por supuesto todos, absolutamente todos, tenemos el derecho de hablar, expresarnos y compartir nuestra opinión. Pero lograr que nuestra opinión realmente sea valiosa para los demás…eso se gana. Y no se gana de un momento a otro por hacer comentarios que creemos astutos o que demeritan el trabajo de los demás.
Que nuestra voz sea escuchada con atención y que la gente nos abra su mente y corazón se  gana con trabajo, con hechos, resultados y sobre todo con humildad.
Es tan penoso ver como tantas “celebridades”  improvisadas en Internet, que se llaman a sí mismos "gurú",  inundan la red de comentarios tan absurdos, hablando de temas de los que no tienen mayor idea que el resto de nosotros, como si fueran el más importante y conocido experto de esos temas. Ejerciendo opiniones y juicios sobre asuntos en los que su experiencia se limita a tener un programa de live streaming en la red que es visto por solo 7 personas, pero en el que hablan de temas como si fueran veteranos de estos y cuando los enfrentas con una pregunta sobre su experiencia, su reacción es tan solo balbucear.
Todos tenemos algo que decir, todos tenemos algo de qué hablar, pero antes de hacerlo pensemos en guardar un poco más de silencio y ponernos a trabajar y dejar que nuestra labor, los hechos y las huellas que dejamos en la vida de otros, hablen por nosotros sobre nuestra marca personal.

domingo, 27 de junio de 2010

Si tuvieras el poder para hacer que México gane el Mundial ¿Qué harías?

Yo provocaría un cambio, no de alineación sino de actitud.
Un cambio de actitud no para que la selección de México pueda lograrlo sino para cambiar la manera en que hacemos las cosas cada día.
Provocaría un cambio de actitud que haga que todos los días la gente despierte con ganas de trabajar, colaborar y contribuir.
Una actitud de ser el cambio que todos buscamos.
Una actitud de aprecio y agradecimiento profundo por todo lo bueno que sí tenemos en nuestro país.
Una actitud de honestidad y honradez.
Una actitud de respeto y aprecio por la diversidad.
Una actitud de éxito honrado y capaz.
Una actitud de gusto por aprender todos los días algo más.
Una actitud de menos soberbia y más humildad.
Una actitud de abundancia y generosidad.
Una actitud de alegría y ganas de ayudar.
Provocaría pues un cambio de actitud que haga que en México no necesitemos del éxito de once extraños sobre otros once a quienes tampoco conocemos para tener así una razón para sentirnos orgulloso de nuestro país.
Porque en verdad, razones para estar orgullosos de México, ¡sí que las hay!

lunes, 14 de junio de 2010

Palabras de poder

Las palabras que usamos todos los días son muy poderosas.
Tan poderosas que han escrito nuestra historia y la de la humanidad.
Pero no son solo poderosas porque registran lo que escribimos, sino porque definen la manera en la que vivimos.
Las palabras que usamos cuentan nuestra historia y definen nuestro futuro.
Las palabras que usamos todos los días, crean memorias sobre nuestra persona en la mente de aquellos con quien las compartimos.
Las palabras que usamos al describirnos a nosotros mismos definen claramente la forma en la que nos conducimos día con día y muestran el valor que otorgamos a nuestras acciones y a nuestra persona.
Las palabras que usamos muestran como nos sentimos y definen la manera en la que pasamos cada uno de nuestros días.
Las palabras que usamos son un espejo de nuestras creencias  y una ventana abierta a nuestra vida pasada, presente y futura también.
Las palabras que usamos pueden destruir al más entusiasta o inspirar al más apático.
Las palabras que usamos destruyen carreras o crean las más exitosas.
Las palabras que usamos pueden ser vendas en los ojos o hacernos ver la verdad.
Las palabras que usamos pueden evidenciar nuestra enorme ignorancia y arrogancia o pueden mostrar nuestra humildad y ganas de aprender.
Las palabras que usamos pueden engañar a otros para que nos den o pueden ayudarnos a dar de nosotros a los demás.
Las palabras que usamos pueden alejar a quienes más nos quieren o rodearnos de seres queridos.
Las palabras que usamos pueden ser el repelente más efectivo o un gran imán.
Las palabras que usamos definen nuestra realidad.
¿Y qué palabras usas tu?

martes, 6 de abril de 2010

5 pasos que aprender y recordar.

Soy humano, demasiado de hecho y como tal suelo cometer muchos errores, sobre todo cuando alguna emoción fuerte está involucrada.
También, como humano, entiendo que aún hay muchísimas cosas que debo aprender a dominar, y no hablo solo de habilidades y trucos nuevos que pueden ayudarme adelantar rápidamente los pasos requeridos para mi carrera, sino habillidades básicas para poder mejorar en mi vida personal, como por ejemplo 5 simples acciones que hacer o dejar de hacer al enojarme:
  1. Callar: Lo primero que queremos hacer cuando estamos discutiendo con alguien y la conversación sube de tono y vamos sintiendo que el coraje crece como burbuja en nuestro estómago, es querer responder. No importa qué, lo que sea con tal de ganar la discusión para así demostrar que nosotros tenemos la razón. Pero en realidad lo que sucede es que más frecuente que no, lo único que logramos es empeorar, a veces gravemente la situación, pues el velo del enojo que cae sobre nuestra ya nublada mente nos hurta la razón dejándonos solos para decir cualquier idiotez de la que seguramente nos arrepentiremos incluso desde el momento que esas palabras abandonan nuestros labios.
  2. No reaccionar: a veces, el enojo es tanto que más que hablar queremos reaccionar, hacer algo para liberar tanto coraje y energía negativa que estamos acumulando en nuestro cuerpo; y seamos francos, cuantos de ustedes no han dado el más que ocasional portazo, golpe, almuadazo, patada, aventón o lo que sea que hayan hecho para descargar la rabia que se les había juntado. La verdad es que pocos se sienten cómodos admitiendo que enojados pueden perder el control y hacer rabietas dignas de TAZ o de un niño de 4 años mejor dicho. El problema es que tarde o temprano, nuestras rabietas pudieran lastimar a algún tercero o a nosotros mismos también dejando un pésimo ejemplo e imagen para nuestros hijos y familiares. Después de todo ¿Quién quiere ser recordado como un ogro escandaloso, violento y gritón?
  3. Respirar: Creo que aquí está la clave de todo. Darnos tiempo para respirar. No permitir que el enojo altere nuestro ritmo de respiración. Cuando lo hacemos, dejamos de respirar calmada y plácidamente y lo comenzamos a hacer en rápidas y cortas inhalaciones y exhalaciones que naturalmente acelaran nuestro organismo haciéndolo sentir que está en un momento de peligro, lo que cual favorece que no podamos controlar nuestra reacción.
  4. Escuchar: ya que estamos dándonos el tiempo de respirar con calma y romper con la agitación, aprovechemos el momento para escuchar a la otra persona que nos está hablando. Tratemos de entender, quiero decir verdaderamente comprender lo que nos está diciendo. Talvez hasta descubramos que no había ningún motivo por el cual enojarse desde un principio o, por lo menos, veamos que puede haber un acuerdo común para llegar a una solución sin necesidad de destrozarte el estómago.
  5. Pensar: No solo antes de hablar o para controlar tu reacción, pero también pensar después de la discusión. Meditar al respecto y tratar de identificar qué de todo fue lo que encendió tu enojo, qué sentiste y por qué, entender si ese sentimiento está ligado con otros más, comprender si en verdad es un tema por el que valga la pena tanta pasión o si bien es cualquier cosa que puedes dejar pasar en lugar de enojarte porque creías que, de acuerdo a tus conductas aprendidas a lo largo de la vida, enojarse era la correcta reacción.
Y ustedes ¿cómo manejan su enojo?

miércoles, 24 de marzo de 2010

¿Recuerdan a Voltron?


¿Recuerdan  a Voltron? Si tienen más 25 años probablemente sí y si son mayores de esto probablemente esta comparación les haga sentido; ahora, si tienen más de 45 años y veían todavía a Voltron, quizás sean un tanto más geek de lo normal :)
Voltron, para quienes no lo recuerdan o no lo conocieron era una caricatura sobre un grupo de ¿Soldados? ¿Agentes? ¿super héroes? Qué se yo!...El caso es que era un grupo de personas que conducían naves en forma de león, mismos que en el momento más crítico de su batalla, se unían en una sola unidad que formaba a un gigantesco y poderoso robot llamado….exacto! Voltron.
El líder del grupo colocaba su león en… sí sí, lo adivinaron! en la cabeza y torso de Voltron, mientras que los otros vehículos formaban las piernas y pies y los brazos y manos.
Entonces, en movimientos perfectamente bien coordinados que seguían al pié de la letra las instrucciones giradas por la cabeza del robot y potencializadas por el torso de Voltron, cada extremidad o unidad hacía su parte, logrando así… síp lo adivinaron de nuevo… ganar la batalla.
Por supuesto cada integrante del equipo era el mejor en su especialidad y nadie más podría conducir mejor que ellos su propio vehículo, en eso cada quien brillaba a lo grande.
Y claro, como toda estrella, cada uno quería lucir por sí solo y demostrar lo buenos que eran, y así se enfrentaban a sus “enemigos” hasta que, por hacerlos solos y descoordinadamente, comenzaban a perder.
Entonces el líder del grupo llamaba a todos los integrantes a unirse y formar a Voltron una vez más.
¿Pero se imaginan si en media batalla el brazo izquierdo decide ir a la derecha y el brazo derecho a la izquierda, mientras que la pierna izquierda quiere ir hacia adelante y la derecha hacia atrás; y la cabeza no define cuál es el movimiento que hay que hacer?
Seguramente entre discusiones, jalones, estirones y empujones, Voltron se…si! Lo adivinaste de nuevo! Estás muy agudo el día de hoy! …voltron se separaría y su gran poder quedaría aún más débil que antes de que sus diferentes partes se unieran.
Y una vez separados, el ego y la soberbia de varios les impediría darse cuenta de lo importante que es volverse a agrupar , y se ocuparían solo de culpar a los otros por no escucharlos a ellos.
Voltron quedaría inutilizado, no tendría capacidad para hacer ni el más mínimo de los esfuerzos y lentamente dejaría de exisitir.
“¿Pero de qué estás hablando Angel? ¿En verdad nos estás contando una caricatura?” Algunos se estarán preguntando, pero…
¿A poco no es justo esto lo que vemos que pasa con más frecuencia que no en todas las organizaciones?
Empleados que creen ser los poseedores de la verdad absoluta predicando día con día que ellos saben justo lo que su organización necesita para ser mejor, actuando por separado tratando de lucir más que su equipo, mientras los catalizadores de la empresa, los gerentes y directores de las diferentes áreas, quienes pueden potencializar las habilidades de sus equipos, permanecer inmóviles sin tomar decisión alguna  para no arriesgar quedar mal ante la cabeza que no termina de tomar la decisión del camino que hay que seguir.
¿Lo ven? Pies y brazos queriendo ir en distintas direcciones y torso y cabeza sin tomar una decisión.
Visto así, sí que resulta ser mucho más importante que recordar tan solo una caricatura ¿no?

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Y el carrusel sigue girando...

Esto sucedió hace algunos años ya: 5 profesionales de la mercadotecnia digital nos encontrábamos reunidos en un obscuro y escondido rincón del área de exhibición del festival creativo que estaba por comenzar; y mientras Dani, Zemog, Calleja y yo, liderados por Miguel Carlderón, calificábamos lo mejor de los pocos trabajos digitales que habían sido inscritos, el resto de los jurados trabajaban en grandes habitaciones calificando a lo mejor de la publicidad. Dos años más tarde, me encontraba en una reunión a la que asistieron distintos participantes importantes de la industria de la mercadotecnia y la comunicación. Algunos trabajaban desde hacía ya tiempo en medios digitales y otros teníamos tan solo algunos años haciéndolo, pues veníamos del mundo de la mercadotecnia “tradicional”. Y sin embargo, todos nos conocíamos ya. Ya con la mayoría había tenido la oportunidad de colaborar, solo que esta vez algo se notaba diferente: el carrusel de la industria había girado nuevamente y, como sucede casi casi en ciclos perfectamente definidos, todos habíamos cambiado de lugar; quienes trabajaban para la empresa A ahora lo hacían para la C y los que estábamos en la organización B, ya trabajábamos para la A. Todos viejos conocidos, haciendo cosas “nuevas”, pero prácticamente ni un solo rostro nuevo alrededor. Y así, casi al mismo tiempo algunas caras nuevas comenzaron a surgir; empresas y operaciones independientes, desarrolladores de sitios y tecnología empezaron a ofrecer los servicios de marketing interactivo que las grandes agencias y anunciantes por tanto tiempo habían ignorado ya.Gente brillante, excelente para desarrollar y producir más no para hacer mercadotecnia y publicidad. Pasó el tiempo y pude ver como la rueda giraba otra vez y como muchos de esos viejos y ahora también nuevos amigos intercambiaban una vez más su lugar. Durante un par de años la industria giró y giró, casi como si quisiera que la fuerza centrífuga de sus giros la hiciera crecer, olvidando que justo como cuando hacemos girar un removedor en leche, lo único que crece es la ilusión de las burbujas de aire y nada más. Cada vez más de esos amigos iban cayendo en la opresiva persecución de la cuota anual o trimestral. Excelentes directores creativos ahora parecían directores de finanzas, los desarrolladores que tanto comenzaron a aportar ahora comenzaban solo a querer cobrar. Y así también, quienes tanto promovían y navegaban con la bandera de la formación, la dejaban tirada por perseguir su bono anual. Y por unos años funcionó. La industria creció. Tan solo un par de puntos porcentuales que inflaron las burbujas, pero creció. Y hoy el carrusel está nuevamente a punto de girar. No conozco una sola organización, anunciante, medio o agencia que no tenga grandes objetivos de crecimiento en el corto, mediano y largo plazo y que no estén teniendo problemas reclutando el talento que requieren para hacerlo. Reclutarlo digo porque prácticamente nadie quiso darle el peso debido a la formación de su personal actual. Todos se ocuparon de vender y cobrar y nunca de desarrollar. Tanto así que incluso hace poco alguien me replicó: “No me importa entrenar a nadie si no me compran a mi”. Y ahora, que tanto medios como agencias y anunciantes requieren de un equipo mejor preparado para enfrentar la realidad del mercado actual nos damos cuenta de que nuestros equipos aún manejan los mismos paradigmas de hace años. Al grado que incluso algunos de quienes trabajan del lado de los medios “innovadores” trabajan bajo la caduca idea de que alguien tiene que perder para que ellos puedan ganar. Y no se limita esto a los medios nada más. Muchas veces he escuchado ya a distintas agencias decir que no quieren entrenar a nadie pues no vaya a ser que la competencia se los vaya a llevar... Así que el problema ahí está, el talento de la gente que se quiere preparar y entrenar también y solo hace falta de abramos los ojos y comencemos a desarrollar el talento de la la gente que durante años ha estado aquí esperando a que la queramos impulsar.

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