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miércoles, 21 de agosto de 2013

Jamás lo dejes de intentar

“Falla, falla mil veces pero no lo dejes de intentar”, me he repetido a mí mismo más de 10 veces cada día, todos los días por los últimos ocho meses.

“Siente el fracaso, reconoce el dolor, digierelo y hazlo de lado”, es un consejo que en cientos de formas distintas he leído una y otra vez en veintenas de libros a lo largo de los años y que durante mi experiencia me recuerdo a mí mismo una y otra vez.

“Analiza, medita y haz lo posible por entender en qué fallaste y qué es lo que tienes que aprender de todo esto”, me he dicho a mí mismo día tras día siguiendo las lecciones y consejos de mis coaches y mentores, familiares y amigos.

Pero, “trata de no pasar más tiempo del necesario pensando en lo que no pasó y en lo que no tenía que pasar y enfoca tu atención en trabajar y hacer suceder aquello que quieres lograr”, fue el mejor consejo que pude abrirme a escuchar.

Una vez que entendí que nada iba a lograr lamentándome por el engaño y desencanto de una persona, ni por el enojo y la frustración de ver mermado un sueño, pude poner toda mi atención en retomar mis objetivos y comenzar a trabajar de nuevo en construir aquello que quiero lograr.

A pesar de lo mucho que lo puedes escuchar y hasta predicar, la resilencia y flexibilidad son, en un principio, realmente difíciles de encontrar en uno mismo, pero una vez que las encuentras (y encontrarlas lo harás) se convierten en tu principal herramienta de trabajo para construir el proyecto de vida que quieres vivir.

Y así, con un nuevo aire, renovado enfoque y un adquirido sentido de humildad, es que dejas de reclamar y te pones a trabajar, a construir y a vivir.

Logrando nuevas pequeñas, medianas y grandes victorias; y aprendiendo nuevas lecciones de nuevos desencantos y nuevos logros también. Apreciando y agradeciendo todo lo que tienes y lo que ya no también. Valorando aprender a desprenderte de aquello que en algún momento te fue de gran valor y que al por fin soltarlo te regala la sorpresa de que al hacerlo dejó contigo el doble de dicha que en un principio, cuando lo adquiriste, te dió.
Revalorando de forma distinta los recursos con que cuentas, mirando con nuevos ojos todo el abanico de oportunidades que se presentan frente a ti, agradeciendo profundametne que tienes a tu lado a las personas que decidieron estar contigo en tus peores ratos, redescubriendo aliados y fortaleciendo tu amor por tus seres amados.

¿Te caiste? Levántate.
¿Te metieron el pié? Ponte de pié otra vez.
¿Fallaste? Falla, falla mil veces pero no lo dejes de intentar.

miércoles, 6 de junio de 2012

¿Eres realmente responsable de ti mismo?



Y no me refiero a si eres responsable despertando temprano, presentándote a trabajar puntualmente todos los días y pagando la renta y la colegiatura a tiempo; sino a si eres verdaderamente responsable sobre tu vida.

Es relativamente sencillo, aunque para algunos no lo parezca, cumplir con las responsabilidades cotidianas que la vida en sociedad nos dicta: estudiar, no faltar al respeto a otros, conseguir un buen trabajo, cumplir con el horario, sonreír y aceptar como bueno lo que “los jefes” que pueden impulsar nuestra carrera dicen, hacerte de bienes materiales, aunque sean más de los que puedes libremente pagar, medio pagar las cuentas, casarte, criar una familia y asegurarte de que el ciclo vuelva a comenzar, ahora, para tu descendencia.

Tan sencillo que generaciones tras generaciones hemos vivido así.
Pero hay una gran diferencia entre “cumplir con nuestras responsabilidades” y ser realmente responsable de nuestra vida.
Y pensando en esta pregunta es que me hago hoy las siguientes preguntas, que aquí comparto para ayudarme a ubicar qué tan responsable de mi vida realmente soy:

1) ¿Sigues las reglas de otros, no porque estés convencido de que sean las correctas, sino porque crees que así es como tiene que ser o has creado tus propias reglas e inventado un nuevo campo de juego para ti?

2) ¿Sueles culpar a otras personas, a situaciones ajenas a ti, al tiempo pasado y futuro, a la falta recursos, etc. por aquellos desencantos que has enfrentado o tomas la decisión de levantarte de nuevo, a la vez que intentas entender que falló y que sí funcionó para volverlo a intentar?

3) ¿Te despiertas todas las mañanas quejándote porque de nuevo te tienes que presentar a trabajar ahí en donde no quieres estar, haciendo eso que no quieres hacer, o abres los ojos pensando y dando gracias porque por un día más podrás hacer eso que tanto te gusta hacer?

4) ¿Descartas la retro alimentación que otros te dan, calificándola de injusta, poco razonable e inválida o aceptas con aprecio que se tomen el tiempo de ayudarte a mejorar?

5) ¿Te detienes a esperar para saber de qué forma podrás obtener mayor ventaja del trabajo de otros o dedicas tu tiempo, trabajo y esfuerzo a generar un gran valor para los demás?

6) ¿Eliges tus relaciones laborales, comerciales y personales en base a quién podrá ofrecerte más o estableces verdaderas relaciones personales con quienes puedes colaborar a la creación de oportunidades para todos?

7) ¿Pierdes tiempo buscando excusas y pretextos para explicar por qué no cumpliste con el compromiso que hiciste con anterioridad o te enfocas en cumplir cabalmente con lo que prometiste?

8) ¿Prefieres ganar una discusión para darte el gusto de decir “tenía razón”, o mejor eliges la prudencia que te permitirá continuar construyendo tu sueño?

9) ¿Aceptas el estatus quo de quienes dictan el camino de muchos o tomas el riesgo de continuar dibujando un nuevo mapa todos los días?

10) ¿Vives con la mirada baja llena de resignación o mantienes ese destello en los ojos que acompañan al nudo en el estómago por el temor a tomar riesgos y la sonrisa en la cara por haberlo hecho?

Actuar con responsabilidad es fácil... ser verdaderamente responsable por tu vida, esa es otra historia.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Desde el parque.



Han pasado varias semanas desde que escribí el último post, siete semanas creo en que fue necesario por primera vez, poner en pausa, junto con otras cosas, una de las actividades que más amo y disfruto en la vida, para poder redefinir prioridades, reorganizar agendas, reestructurar planes y recursos y reiniciar y ejecutar viejas y nuevas acciones que están agregando nuevos sentidos y valiosas contribuciones a la vida de un servidor… y una de esas se ha dado desde el parque…
Son ya unas semanas desde que empece a correr con mi mascota en el parque publico inluso irme un poco mas extremo y recorrer el bosque.
El cambio fue notorio; no solo en la cantidad de esfuerzo adicional que se requiere para pisar un suelo suelto y resbaloso cuando está seco, compactado y pegajoso cuando está mojado y abultado en algunos lugares y cóncavo en otros, pero también en la cantidad de aprendizajes, analogías y conclusiones a las que uno puede llegar con tan solo observar con un poco de detenimiento lo que sucede a su alrededor.
A los cinco minutos de haber empezado esta travesia, he de reconocer que ya estaba sacando los higados y suplicando llegar al carro tomar agua y regresar a mi cama, pero mi perro me ha motivado a seguir adelante y veo como lo disfruta, claro dspues de estar casi toda su vida dentro de la casa, eso me hace pensar que esta experiencia se asemeja a la vida común y corriente de todos:
  • En el parque es fácil ver quiénes están trabajando por un objetivo claro y específico y quiénes están ahí por falta de un mejor lugar donde estar. Resulta sencillo identificar a quienes están entrenando y trabajando en mejorar su desempeño; corren, con cronómetro en mano, de un punto específico a otro determinado. También puedes señalar a quienes con un paso constante e intervalos de mayor desempeño, vamos a procurar nuestra salud pero no a competir.
    Y por supuesto también puedes ver de bote pronto a quienes tan solo van a pretender que están ahí, ataviados con las mejores prendas deportivas que usan para desfilar durante una vuelta para después, sentados en una cómoda banca, fumar un cigarro y tomar un café… Ahora entiendo el dicho “as easy as a walk in the park”.
  •  Tanto como en la vida, al ejercitarte en el parque también resulta fácil caer en la tentación de seguir el paso que otros están marcando. Es común ver como una persona joven que va caminando, se siente presionado a correr porque acaba de ser rebasado por alguien de mayor edad que va corriendo a mayor velocidad. O como personas que no se conocen compiten entre sí apretando el paso para ir tan solo unos centímetros adelante del otro. Todos olvidando que están ahí por ellos mismos, por su propia carrera; dejando de lado que la única marca que tienen que romper es la propia. Por eso, siempre resulta alentador y refrescante ver a los pocos que no solo se enfocan en mantener su propio paso, sino que también definen la dirección en que quieren avanzar, en lugar de tomar la ruta y el sentido que la mayoría recorre ahí.
  •  Tener el equipo y las herramientas correctas hace toda la diferencia para lograr un mejor desempeño y ser mucho más eficientes al lograrlo. Jamás hubiera dedicado más de 5 minutos de pensamiento a la importancia de usar los zapatos tenis correctos, no solo para lograr mejores resultados, pero para no lastimarme al hacerlo. Pero tanto como en la vida y en el trabajo, aquí también necesitamos contar con el equipo correcto y los recursos adecuados para lograr un mejor resultado.
  • Sin embargo no hay que echar la casa por la ventana… seguro que tener el mejor equipo posible es lo más deseable, pero tampoco se trata de invertir todos nuestros recursos en estas herramientas a menos de que en verdad estemos seguros de que las usaremos y aprovecharemos al 100%. Una vez emocionados cuando comenzamos a desempeñar una nueva actividad, es fácil ceder ante la tentación de tener no solo todas las herramientas y equipo indispensable, pero también de hacernos de todos los juguetes y parafernalia alrededor de esta. Relojes, podómetros, tenis, MP3s, pants o tights, cambian su nombre por Polar, Nike + Ipod Sport kit y Adidas o Nike.
    Y si bien es increíble contar con todos estos recursos, sin duda no son indispensables para lograr la tarea.
    Crecer poco a poco e ir haciéndose de mejores recursos y herramientas conforme vamos logrando un avance real, resulta no solo más costo - eficiente pero también se convierte en un gran incentivo.
  • Todos necesitamos un coach. Todos los días alguien nuevo llega al parque para comenzar su nueva buena rutina, pero muy pocos comienzan con el apoyo de alguien que les ayude a trazar un buen plan para esta.
    Algunos consiguen un mentor que les dice como obtuvo sus logros, más su historia difícilmente será la suya. Otros se acercan con un consultor que les dice que ejercicios (que nunca han hecho) la teoría dice que se deben hacer; y otros, la gran mayoría, llegamos solos a la pista, nos estiramos como creemos que es mejor, calentamos como suponemos que se debe hacer y nos lanzamos a la pista al ritmo y paso que asumimos es mejor,  pero no nos aseguramos de contar con alguien que nos ayude a establecer un plan, definir objetivos concretos, identificar los mejore ejercicios, medir nuestro avance y retarnos a lograr más, mucho más de lo que nos creemos capaces. Y entonces es cuando confirmo que todos necesitamos un coach.

domingo, 25 de septiembre de 2011

30 minutos de tu vida


30 minutos es el tiempo promedio de recorrido en coche de distancias medias en una ciudad como el Distrito Federal. También el tiempo mínimo recomendado para hacer ejercicio saliendo a caminar todos los días.
Media hora es también el tiempo que típicamente dura un capítulo de un programa de comedia (sitcom), con todo y cortes comerciales , que se transmite en un canal de televisión; y es la octava parte del tiempo que el usuario promedio de Internet en México pasa navegando la red o la mitad del tiempo que pasa leyendo revistas o periódicos.
Y es también uno de los más desperdiciados regalos que tenemos para darnos a nosotros mismos…
En media hora muchas cosas pueden pasar y hay mucho que podemos aprender.
Uno de mis mantras de todos los días es: “Keep Learning” / “Continua Aprendiendo”, a lo que hace poco una persona me rebatió que estudiar todos los días era imposible y que simplemente no hay tiempo para hacerlo.
Está totalmente equivocada.
Todos los días tenemos la oportunidad, el tiempo y el espacio para estudiar y aprender algo nuevo.
Hacerlo no es fácil.
Primero que nada hay que romper con el viejo paradigma que dicta que para estudiar uno tiene que estar sentado en un salón de clases frente a un profesor que será el único responsable de decirle la suya como la verdad absoluta que tiene que aceptar. Y una vez que entendamos que la única persona realmente responsable de asegurar nuestro aprendizaje y crecimiento somos nosotros mismos, estaremos libres para buscar aprender todo el tiempo.
Ahora, hacerlo es fácil.
¿Lo imaginas? ¿Regalarte a ti mismo 30 minutos todos los días para aprender algo nuevo?
Quitándole 30 minutos a las repeticiones de Friends o a la Telenovela del 2 (No finjas, sabes que las ves), para leer por lo menos un capítulo de un libro. Haz cuentas, si el libro promedio que lees tiene 15 capítulos, habrás leído un libro en 15 días, es decir dos libros en un mes, o sea ¡24 libros en un año!
O dedicando 30 minutos a leer 2 a 3 posts de blogs referentes a tu carrera profesional o intereses personales. Si ya estas pasando hasta 4 horas navegando en la red todos los días, ¿qué tal quitarle media hora a ese voyeurismo y chisme en FaceBook o en twitter para aprender algo nuevo de aquellas destacadas personas que hoy nos comparten su conocimiento en la red?
O 30 minutos viendo videos, pero no musicales, sino de los que hoy miles de personas que mucho se han destacado por su buen desempeño profesional en su campo de acción, comparten en plataformas como YouTube, Vimeo, etc. En lo personal yo uso 30 minutos de mi rutina de ejercicio todos los días para ver o escuchar una o dos entrevistas a las personas a quienes más admiro en mi campo laboral o respecto a mis hobbies o simplemente por lo que han hecho en otras áreas
¿Tienes Ipod, Iphone, Ipad, Android o cualquier otro dispositivo móvil donde puedas ver videos y escuchar música? ¿Qué tal si en el gimnasio, en lugar de amargarte con los noticieros que ponen en la televisión, ves un par de videos que puedes descargar desde YouTube, Vimeo, BNet, TED o cualquier otro lugar en la red? ¿O qué tal escuchar un podcast mientras estás atorado en el tráfico de la ciudad?
30 minutos para hablar con un mentor que pueda compartirte su experiencia y aprendizajes, o media hora en la que puedas tú compartir tu conocimiento con alguien más.
Piensa en la ventaja competitiva que tan solo 30 minutos diarios dedicados a aprender algo nuevo te pueden dar en un año sobre el resto de los candidatos cuando te entrevistes para un nuevo trabajo o cuando compitas por un nuevo cliente y traigas contigo un arsenal de 24 libros, 10,950 horas de videos o podcasts o charlas con más de 360 personas diferentes de las que pudiste algo aprender.
Por eso...
              “Continua Aprendiendo”

martes, 9 de agosto de 2011

6 consejos que hubiera querido recibir



Si hoy pudieras regresar en el tiempo y encontrarte al tú de hace 15 o 20 años, o de los tiempos cuando iniciabas tu carrera profesional, ¿qué le recomendarías? Por supuesto no me refiero al sueño típico y guajiro de enseñarle al tu de tú pasado los trucos para ligar más o ganar la lotería… dejemos eso para Marty McFly.
Más bien hablo de qué grandes lecciones has tenido en los últimos años y que hubieras querido que alguien más te hubiera compartido.
En mi caso, los consejos que más me hubiesen gustado recibir hace años son:
  1. Ni el puesto ni el dinero.
    Elige tu trabajo no solo por el dinero que vas a ganar o el título que vas a ostentar.
    Claro que todos queremos ganar bien y tener todas nuestras necesidades económicas cubiertas y todos nuestros gustos y caprichos cumplidos, pero si escogemos un trabajo tan solo por lo que nos da, jamás probaremos lo que el sentido verdadero de realización es. Seguro nuestro ego se sentirá halagado y protegido con un importante cargo escrito en nuestra tarjeta de presentación, pero ese cargo es solo prestado, temporal y de humo.
    Date la oportunidad de, desde el inicio, comenzar a trabajar en tu carrera profesional haciendo lo que más te gusta y mejor sabes hacer. Se que en ese momento, queremos probarle al mundo lo buenos que somos en lo que hacemos y como nos destacamos ante todos, pero créeme, no te estás destacando de nada, por el contrario estás uniéndote a la misma fila en que millones y millones de personas están.
  2. Investiga, prueba y encuentra tu camino.
    Pocos se conocen a sí mismos y muchos menos saben que quieren hacer de su vida. Basta con pedirle a alguien que te digan 5 rasgos positivos de ellos mismos, para que se atoren a la segunda o tercera palabra. Y así, con esa falta de conocimiento, esperamos decidir a que nos dedicaremos el resto de nuestra vida. Salimos de la universidad, si tuvimos el privilegio de asistir a esta, y nos hacen creer que debemos comprometernos con un solo camino y que este nos guiará en la construcción de una exitosa carrera que llenará nuestra vida de gloria, fama y dinero. Y nos llaman “Job Hoppers” si después de un tiempo nos cansa el camino prometido y queremos tomar  otra opción.
    ¿Y quién nos iba a decir que uno de los publicistas y emprendedores más importantes en la historia de la publicidad fue aprendiz de cocinero y vendedor de estufas antes de comenzar verdaderamente exitosa carrera como publicista?
    Por eso date el tiempo de investigar, de probar y de encontrar tu pasión, tu llamado, tu vocación. Nada jamás volverá a parecer solo un trabajo cuando sigues tu pasión.
  3. Encuentra un propósito y haz las cosas por las razones correctas.
    El ego, el miedo, la codicia y la ambición son grandes motivadores y pésimos consejeros. Al inicio (y no tan al comienzo también), tememos a la inestabilidad, anhelamos obtener un gran puesto, acumular poder y ganar mucho dinero; después cuando crecemos descubrimos que a pesar de todo el éxito que tenemos, somos infelices porque no hemos seguido nuestra pasión. Entonces algunos, los más atrevidos, deciden hacer un drástico cambio de dirección para seguir ese nuevo camino de realización, pero olvidan que solo seguir su pasión les lleva solo hasta la mitad del camino en  el que pueden perderse en un laberinto de auto satisfacción. Escoger hacer las cosas por las razones correctas implica buscar la mejor forma de alinear tu pasión con un propósito inspirador que deje una huella en la vida de otros también. Como dicen por ahí que el éxito de Steve Jobs no es porque haya decidido hacer las mejores computadoras, sino porque tiene claro que lo que quiere hacer es dejar una huella en el mundo.
  4. No esperes a estar listo para arrancar.
    Dejar de esperar, dejar de pensar, dejar de analizar y dejar de planear y empezar a actuar. Jamás será el momento ideal para independizarte, jamás todos los astros se alinearán mágicamente para pintarte un camino de flores y luces hasta un brillante pedestal donde te puedas parar. Muchas oportunidades sí se presentarán pero siempre habrá algo más que quisieras tener para sentirte por completo confiado en tomar esa tan pendiente decisión. La realidad es que el mejor momento para decidirte es hoy, ahora, cuando no estás listo porque de pasar todo el tiempo preparándote, jamás harás lo que tanto has querido hacer.
  5. Enfréntate a lo que más miedo te da.
    De cara al miedo hay solo una dirección en la que debemos correr… hacia él. El éxito y el fracaso son algunos de los conceptos a los que más miedo tenemos los seres humanos. Creemos que no somos tan buenos como para merecer ser exitosos y nos da un pánico atroz el hecho de estar casi convencidos de que seremos un fracaso total.
    La realidad es nadie quiere fracasar, pero equivocarse y fallar en algo no es más que una lección más y nuevo paso hacia aquello que queremos lograr. Y sí, todos merecemos llegar hasta dónde queremos llegar si estamos dispuestos a trabajar por eso.
  6. Paga el precio.
    Así es, todos merecemos llegar hasta dónde queremos llegar, pero tenemos que estar dispuestos a trabajar y pagar el precio que eso nos va a costar. Toda decisión tiene una consecuencia y cuando decidimos seguir nuestra pasión y alinearla con un propósito inspirador, tenemos que estar dispuestos a pagar el precio que eso representa.

lunes, 21 de febrero de 2011

¿Algún otro consejo que me quieran compartir?

  • Ten claro cuales son tus prioridades en la vida: la familia, la salud, el bienestar.
  • No tengas un plan de carrera. Ten un plan de vida. Define que quieres de la vida y como quieres vivirla.
  • No caigas en la tentación de la escalera corporativa, los grandes sueldos y los títulos nobiliarios. Si solo te enfocas en estos, tarde o temprano seguro que los obtendrás, pero tan solo lo harás para luego descubrir que, a pesar de todo lo que has logrado, estás haciendo exactamente aquello que no te hace feliz.
  • No busques trabajo, más bien encuentra un motor económico que te ayude a construir la vida que quieres vivir, haciendo lo que más te gusta y mejor sabes hacer.
  • Jamás ignores o digas que no a un abrazo, a una caricia o a un beso de tus seres más amados. Después de todo, cuando todo termine ellos son quienes estarán a tu lado.
  • Manten tu vida simple y sencilla. Tener lujos está bien pero jamás deben serte necesarios para vivir. Conoce y define bien tus necesidades para vivir bien y todas las noches poder dormir.
  • Cuida tu salud y mantente en buena condición física, la necesitarás para seguir luchando y para disfrutar tus logros también.
  • Mantente siempre fiel a tus principios y valores, estos simplemente no son negociables o intercambiables.
  • Conoce tus fortalezas y tus áreas de oportunidad; y enfócate sobre todo a mejorar las primeras.
  • Se autentica y profundamente agradecido con la vida y con quienes te rodean.
  • Rodéate de quienes te inspiran a esforzarte para ser mejor. Si crees que eres el que más sabe o más puede en la habitación donde estás, seguramente no te encuentras en donde deberías estar.
  • Estudia, lee, escucha música, conoce gente nueva y aprende de ellos.
  • Viaja y conoce otras maneras de ver la vida. 
  • Aprende a descansar y a recrear.
  • Pasa tiempo contigo mismo y aprende de la soledad.
  • Házte de un coach y de un mentor. El mentor te compartirá todo lo que sabe y te mostrará su camino. El coach te acompañará y apoyará en el recorrido de tú propio camino.
  • Asume tu responsabilidad. Habla menos, ejecuta más.
  • Se siempre humilde, honrado, amable, considerado y honesto con los demás.
  • Da de ti, de tu tiempo, de tu experiencia y conocimiento y haz muchos más favores de los que puedes pedir.
  • No solo busques aprovechar cada oportunidad que se presenta ante ti, crea oportunidades para los demás también.
Son solo algunas de las cosas que me recuerdo a mi mismo cada vez que me encuentro preguntándome que debo hacer para continuar construyendo la vida que quiero vivir.
Y ustedes ¿Qué otros consejos me quisieran compartir?

miércoles, 2 de febrero de 2011

Equivocarse está bien, no hacerlo, no.

¿Cuándo fue la última vez que se equivocaron? ¿Cuáles fueron las consecuencias de su error? ¿Qué aprendieron entonces y cómo aplicaron su lección?
¿Cuándo fue la última vez que criticaron a alguien por el error que cometieron o peor aún lo juzgaron y condenaron, haciéndolo que “pague” por su equivocación?
Equivocarse está bien. Hacerlo muchas veces y con frecuencia ¡está muy bien! Quiere decir que seguimos intentando, que estamos aprendiendo y cada vez más acercándonos a aquello que queremos lograr.
Cometer exactamente el mismo error una y otra y otra vez, no está bien. Tenemos que aprender a reconocer con humildad cuando nos hemos equivocado y abrirnos a aprender la lección que ese difícil momento nos da.
Jamás cometer un error, está simplemente mal.  Presumir que nunca te has equivocado es confesar que nunca te has arriesgado a hacer algo nuevo y que ni siquiera lo has querido intentar.
Y criticar y condenar a quienes se equivocan una y otra vez, mientras observan seguros y cómodamente detrás de un escritorio es mucho, muchísimo, peor.
Así que si en algún momento sentimos las ganas de criticar a alguien en nuestro trabajo, en nuestra familia o en nuestro círculo social, por el error que cometieron, tomémonos un momento para preguntarnos ¿Y últimamente en qué me he equivocado yo?

martes, 25 de enero de 2011

Nuestra carrera y la sostenibilidad.

Sustentabilidad. Una palabra muy en boga últimante y un concepto que le ha estado dando muchas vueltas a mi cabeza en los últimos meses.
Hoy no resulta extraño escuchar la palabra “sustentabilidad” en todo tipo de plática, desde una conferencia en la que el tema central es la responsabilidad social y las práctica sostenibles de la empresa, hasta en charlas en la mesa de al lado donde hablan de las prácticas ecológicas que cada quien tiene en su casa mientras, quienes platican, beben café en un vaso de papel reciclado.
Vaya, hasta un cursos sobre energía personal sustentable, tuve oportunidad de tomar hace poco más de un mes, en el que el concepto rector es la buena administración de nuestra energía personal como recurso auto-sustentable.
Sin embargo, hasta ahora, no he escuchado a muchos hablar sobre la sostenibilidad de nuestro desarrollo profesional y personal.
Carreras profesionales y vidas sustentables.
“No me importa todo eso que dicen del coaching, ni del balance de vida con el trabajo, mucho menos del “work smart” y que puedas hacer bien tu trabajo en menos horas, lo cierto es que, en esta organización, la gente que más crece es la gente que trabaja más horas y hace más cosas”, me respondía el “country manager” para México, de una muy importante empresa global, ante mi aseveración sobre la enorme importancia de apreciar y reconocer el esfuerzo de los integrantes de una organización y del crucial respeto que hay que tener por su vida personal, sus intereses particulares y desarrollo personal.
De acuerdo a varias definiciones, el término sustentabilidad se refiere al equilibrio que hay entre una especie con los recursos del entorno al cual pertenece. En otras palabras, la sustentabilidad, trata de satisfacer las necesidades de la actual generación pero sin que por esto se vean sacrificadas las capacidades futuras de las siguientes generaciones.
Pero si seguimos el camino que esta persona sugiere y solo trabajamos largas horas, haciendo más y más para satisfacer nuestras necesidades de desarrollo profesional y las de la empresa para la que laboramos ¿no estaríamos, precisamente, descuidando totalmente las necesidades del resto del ecosistema social al que pertenecemos? ¿en verdad es sostenible esa manera de trabajar?
Es entendible y deseable querer desarrollar una sólida y éxitosa carrera profesional llena de ascensos meteóricos y la acumulación de incrementos salariales; es totalmente necesario que todos busquemos la mejor forma de cubrir las necesidades económicas, de seguridad y estabilidad de nuestras familias; y es absolútamente importante que todos seamos agradecidos y leales a la organización para la que trabajamos. Pero ¿hasta qué punto tenemos o podemos llegar sin sacrificar otros aspectos de nuestra vida y de la de los demás?
Y no solo me refiero a cuidar el tiempo de descanso y distracción, como muchos, equivocadamente, creen que es tener un balance entre lo personal y lo laboral, sino a un equilibrio básico que, como personas, tenemos que cuidar para desarrollarnos, sí en lo profesional, sí en lo personal, pero también en lo familiar, en lo social, en nuestra comunidad y en lo cultural.
¿Dónde está el equilibrio? ¿Hasta dónde podemos llegar, sin que el viejo modelo industrial en el que alguien tiene que perder para que otros puedan ganar, termine por romper el poco balance que queda? ¿Cuántos profesionales con crisis nerviosas o agotamiento por estrés, cuánto talento desperdiciado y sin desarrollar, cuántas más familias con hijos descuidados y desatendidos tenemos que tener a cambio de una oficina ejecutiva más?
Y con esto, para nada pretendo decir que no debemos trabajar ni que debamos hacerlo con menor tesón, por el contrario, siempre debemos hacerlo con dedicación y pasión, pero esa misma dosis de pasión, de enfoque y dedicación la debemos de inyectar a los otros aspectos de nuestra vida, a nuestra familia, a nuestro cuidado personal, a nuestra cultura y a nuestra comunidad.
Porque ¿por qué habría que sacrificar uno o varios aspectos de nuestra vida por uno solo nada más? ¿Sería eso sostenible? La respuesta, creo que yo, es para cada quien algo muy personal.

jueves, 13 de enero de 2011

365 x 3 = 5.‏

Vivimos en un época en la que es casi imposible conocer a alguien quien no esté ocupado todo el tiempo y un poco más.
La mayoría de las personas que conozco están activos cada vez más horas y cada día pasan más tiempo sin descansar.
Pero la pregunta que me queda es ¿Y estamos logrando más o solo nos estamos ocupando más, perdiendo más tiempo y desgastándonos más?
Estar muy ocupados y “hacer más” no es lo mismo que lograr más.
Hay muchas razones por las que hacemos las cosas que hacemos:
Algunos porque buscan seguridad y estabilidad: “Si trabajo todos los días de 9am a 18pm cada quince días recibiré, siempre seguro, mi cheque”.
Otros por miedo: “Si no hago lo que me están pidiendo justo en este momento puedo perder mi trabajo”.
La mayoría hacemos lo que resulta fácil, rápido, divertido y poco comprometido: “Tengo mucho que hacer pero estar posteando en Twitter es más divertido”.
Y solo algunos pocos están haciendo eso que requiere de un mucho mayor esfuerzo pero que es realmente estratégico e importante para lograr aquello que quieren lograr.
Y el círculo vicioso siempre empieza igual: primero muy pocos saben con claridad a donde quieren llegar y a falta de esta visión adoptan la “certeza” como condición. Toman un trabajo estable en el que, si cumplen fielmente con sus tareas, ganarán una cantidad razonable para tener seguridad y estabilidad en su vida. Muy pronto esas tareas se van acumulando, algunas resultan placenteras y sencillas y otras más aburridas o pesadas, se convierten casi en una pesadilla.
Entonces viene ese efecto dulce y engañador en el que decidimos dejar de hacer aquello que teníamos que entregar para distraernos con actividades sin importancia, ni propósito que solo nos llevan a la procrastinación.
Muy pronto entonces, aquellas simples tareas que nos ofrecían esa estabilidad, se convierten, a falta de cumplirlas, en amenazas a esa seguridad y corremos espantados a hacer lo que podemos para evitar que el regaño o reprimenda sea mayor.
Y así muchos más de los que quisiéramos aceptar, se pasan toda una vida ocupándose mucho para no lograr llegar a ningún lugar.
Pero el problema no está en no hacer lo importante y estratégico. Tampoco está en ocuparse con lo estable, distraerse con la fácil y correr por lo urgente. Jugar y distraerse no tiene nada de malo, Y casi siempre tendremos que sacar del frente a esas tareas “no tan importantes” o “urgentes para otros” para poder continuar nuestro camino hacia lo importante.
El problema es: ¿Cómo nos vamos a enfocar en hacer lo importante y estratégico para llegar a nuestro destino sino sabemos a dónde queremos llegar? Ese es, simple y corto el problema, en realidad.
Por eso la crucial importancia de identificar los básicos tres que nos llevarán a nuestros “5 in life”.
Nuestros “5 in life” o “Big 5” como los llama John Strelecky, son esas 5 cosas que, en nuestro lecho de muerte al voltear atrás pudiéramos pensar: “lo hice, mi vida tuvo un propósito cumplido y no fue solo un vacío pasear”. En otras palabras, nuestros “5 in life” son nuestra métrica de éxito personal con la que evaluaremos si hemos logrado lo que en nuestra vida queremos lograr.
Para algunos será una familia unida, para otros el más alto puesto ejecutivo a lograr y para unos más tal vez conocer algún lejano lugar y mil y un cosas más.
En mi caso mis “5 in life” son:
-       Una familia unida y un hogar lleno de luz y paz.
-       Salud física, mental y espiritual.
-       Desarrollarme como Coach, conferenciante, entrenador y consultor, ayudando a otros a desarrollar su talento y potencial.
-       Crear, escribir, producir y publicar.
-       Aprender a parar y disfrutar.
Ahora, teniendo claro cuáles son nuestros “5 in life”, fácilmente podríamos definir cuáles son, en cada nuevo día esas 3 cosas básicas que tenemos que hacer para avanzar y dar un paso más.
Puede ser que cada día tengamos que hacer muchas otras cosas más, pero jamás deberíamos de perder de vista esas 3 del día que sin duda debemos ejecutar.
Puede ser que una o dos de las tres tengan que ver con las tareas sencillas que nos dan estabilidad, y puede ser incluso que en ocasiones una de estas tenga que responder a una urgencia especial. Por supuesto, podemos dejar tiempo para hacer lo divertido y que nos distrae, pero siempre, cada día deberíamos de realizar, de entre todo lo que hacemos, esas 3 cosas básicas que si hacemos todos los 365 días de cada año nos acercarán más y más a cumplir con nuestros “5 in life”.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

De decisiones, acciones y consecuencias.

Piensa por un momento en alguna situación muy buena que hayas vivido.
Piensa ahora en una experiencia muy difícil que hayas pasado.
Piensa como esas dos te han llevado hasta donde hoy estás.
Ház un esfuerzo y recuerda cada detalle de lo que ocurrió tanto en aquellos grandes momentos, como en esos que preferirías no recordar.
Piénsalo y recuerda las decisiones que en esos momentos tomaste y con las que hasta ahora has tenido que vivir.
No pienses en las razones o factores que predispusieron a cada situación. La vida sucede, hay muy gratas experiencas y otras muy dolorosas también. Sobre eso no tenemos control.
Pero lo que sí podemos controlar es lo que decideremos hacer a partir de ese momento y el saber que cada decisión que tomemos traerá consigo una serie de consecuencias, ni buenas ni malas, solo consecuencias, que irán formando parte de nuestra realidad.
Tal vez alguien perdió su trabajo y decidió que no servía para trabajar... En tanto que otro decidió aprender y enfocarse en aquello que tenía que mejorar...
Tal vez alguien decidió salir a tomar con sus amigos en lugar de terminar ese importante proyecto que al día siguiente tenía que entregar... Mientras que otro decidió ignorar a sus amigos por mucho tiempo para enfocarse solo en trabajar...
Puede ser que alguien haya fallado una y otra y otra vez, pero haya decidido continuar luchando porque sabe que con cada fallo está mucho más cerca del acierto... a la vez que otro simplemente ya no quizo seguir...
Posiblemente alguien decidió ignorar las señales que su organismo le enviaba de dolor y que ahora lo tienen delicado de salud... Y a lo mejor alguien decidió comenzar a cuidar su salud a partir de hoy.
Piensa en todas las decisiones que hasta el día de hoy has tomado y piensa en la realidad que con estas te has formado.
Piensa en lo importante que es cada decisión que haces, piensa en las acciones que como resultado de tus decisiones habrás de tomar y acepta con congruencia las consecuencias que estás traerán.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Tips para enfrentar el estrés

Businessman Overwhelmed by Paperwork

¿Para ti que es el estrés? ¿Cual crees que es su síntoma mas destacado? La realidad es que el estrés no tiene una definición única, y sus síntomas varían de persona en persona. Hay tantas definiciones de estrés como personas a quien se les pregunte. Incluso, la percepción del estrés es muy subjetiva. Al encarar un mismo evento una persona puede sentirse estresada mientras que para otra no supone problema alguno. Tomemos por ejemplo, hablar en público, para alguien pudiera representar un enorme reto, mientras que para otro es solo una actividad más durante el día.
El estrés en si mismo no es una enfermedad, pero el llamado ‘estrés agudo’ puede provocar reacciones fisiológicas, conductuales o sicológicas. Cuando una situación de estrés se prolonga puede convertirse en ‘estrés crónico’ dando paso a enfermedades o trastornos de conducta.
Algunos de los síntomas sicológicos asociados son: ansiedad, pérdida de confianza en uno mismo, perdida de la capacidad de concentración, entre otros. Entre los síntomas físicos se encuentran: sudoración excesiva, mareos, aumento de las palpitaciones cardiacas, incluso crisis de pánico. Los cambios de conducta relacionados pueden ser: comer o fumar compulsivamente, abusar del alcohol para “aliviar los síntomas físicos”. El que padece de estrés puede presentar todos los síntomas antes descritos o solo algunos.
Lo cierto es que por mucho que nos esforcemos no podemos influir en la mayoría de las situaciones externas que nos suceden a diario, pero si podemos aprender a enfrentarlas con una actitud y pensamiento positivo. Las personas que mejor afrontan el estrés tienen un rasgo común, el optimismo. A continuación comparto contigo algunas recomendaciones para afrontar el estrés.
  • Reconocer el pensamiento negativo. Ante una situación estresante tendemos a enfocarnos en los aspectos negativos. Esfuerzo consiente de análisis para reconocer si estamos focalizándonos únicamente en lo negativo de las situaciones.
  • Evitar el pensamiento negativo. Después de reconocer el enfoque negativo, debemos evitar la tendencia a ver ‘todo negro’. Evita pensar en términos de ‘todo o nada’ o de ‘siempre o nunca’. Si algo no salio como lo habíamos planeado no significa que SIEMPRE, TODO, vaya a salir mal.
  • Usa el poder de la imaginación. Si antes de iniciar alguna tarea te imaginas fracasando, ya comenzaste mal. Desde el comienzo, visualízate saliendo airoso y triunfante. Anticípate mentalmente al estrés. Imagina tu desempeño en términos positivos y con un final victorioso.
  • Resalta lo positivo. La tendencia natural en situaciones de estrés es enfocarnos en lo negativo, por eso tenemos q esforzarnos en encontrar los aspectos positivos de cada situación. Hacer esto nos ayuda a mantener la perspectiva, y a no extrapolar lo malo a todas las áreas de nuestra vida. De esa manera logramos que lo malo del trabajo se quede en el trabajo y los problemas familiares se queden en la casa. Por el contrario, lo bueno si debemos generalizarlo o transferirlo a cada faceta de la vida.
  • Valórate a ti mismo. El amor propio, la autovaloración, la autoindulgencia ante los errores y buscar lo positivo en nuestra conducta, contribuyen al optimismo. Si bien es cierto que estas actitudes se construyen desde niños en un ambiente familiar que fomenta el amor propio y la conciencia de la propia valía, nunca es tarde para construir una imagen positiva de nosotros mismos. Eso nos hará más optimistas y podremos encarar mejor el estrés.
  • Vive el optimismo. El optimismo es contagioso. Júntate con personas optimistas, habla con amigos maduros que te ayuden a ver lo positivo de las situaciones de estrés. Algunos recurren a técnicas de autosugestión (no sugiero que lo hagas, solo comento la técnica), al repetirse diariamente frases positivas como “soy una persona valiosa”, “no me rindo ante las dificultades”, “puedo lograrlo”, o enunciados por el estilo. Otros han encontrado en el ejercicio moderado un buen aliado, pues al fortalecer el corazón y los pulmones les ayuda a soportar las consecuencias del estrés, eso sin contar otros beneficios colaterales en la salud física y mental, incluso estéticos.
En resumen, la mejor forma de afrontar el estrés es tener una actitud positiva y optimista, usar el poder de la visualización creativa, tener un buen nivel de amor propio y hacer ejercicio. Mucha razón tiene aquel viejo refrán ‘al mal tiempo, buena cara’.
También es muy cierto este otro dicho “tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata’, la verdad no se que tenga que ver con el tema del estrés, pero también es cierto. Saludos, nos leemos en Twitter.

lunes, 13 de septiembre de 2010

De carreras...

Existen, desde mi punto de vista, tres maneras de desarrollar una carrera profesional.
Ninguna es necesariamente mejor que las otras dos, simplemente cada una responde a las necesidades, principios, valores e intereses que cada quien pueda tener, al resultado final que, al llegar a la “meta” se quiera lograr y al precio que se esté dispuesto a pagar.
Por un lado están las carreras de velocidad. Es el tipo de carrera en la que el profesional está enfocado en obtener un ascenso meteórico y llegar al puesto más alto lo más rápido posible. Seguramente han conocido a más de una persona que son corredores de velocidad. Los identificas fácilmente pues tienen características muy claras.
Típicamente son arrogantes con sus compañeros, condescendientes y abusivos con sus equipos de reporte directo y corteses y subordinados con sus jefes directos e indirectos.
Son inteligentes y tienen un enfoque digno de una mirilla de rayo laser. Se ponen una meta para cada trimestre y hacen hasta lo imposible por lograrla. Normalmente tienen a un mentor o mejor dicho padrino dentro de la organización y hacen lo que este les indique. Si les dice que tienen que viajar 29 días del mes o que se tienen que ir a vivir al otro lado del mundo para seguir con su trabajo, lo hacen sin pensarlo dos veces, no importando el precio que paguen ellos o sus familias. Normalmente son muy productivos para la empresa en la que trabajan y entienden y defienden el estatus quo de la organización pues saben como aprovecharlo en su carrera de velocidad. Dan buenos resultados al negocio... hasta que se queman, físicamente por todo el desgaste que se generan o figurativamente al cometer algún error grave, producto de su misma ambición.
Por el otro lado, está la carrera de resistencia. Sin pena ni gloria pasan los días quienes prefieren hacer este tipo de carrera en que día a día, de lunes a viernes, se presentan en punto de las 9 de la mañana y están ahí cumpliendo fielmente con sus tareas, entre salidas a fumar, paradas a la cafetera, paseos por la tiendita de la esquina y demás pretextos para ocupar su tiempo hasta las 6 de la tarde, aunque algunos prefieren hacerse ver ocupados hasta las 8 de la noche. Dominan el arte de parecer ocupados todo el tiempo y saben en que momento deben agachar la cabeza. Quienes hacen una carrera de resistencia, no están interesados en reconocimientos especiales ni en destacar. Buscan más bien tranquilidad y estabilidad. No se quieren meter en problemas y prefieren “llevar la fiesta en paz” con todos. Son difíciles de identificar al principio pues, buscando esta tranquilidad, tratan de agradarle a todos y se esfuerzan frecuentemente por hacer un buen trabajo, siempre hasta el limite de lo indispensablemente necesario para no poner en juego su estabilidad y seguridad. Cosa que los hace también muy productivos para la empresa.
Pasado el tiempo, los identificas porque después de tantos años en la misma organización, su lealtad es premiada con una que otra promoción, que los va llevando, al paso de los años a llegar a una posición a la que jamás esperaron llegar.
El tercer tipo de carrera, no lo es en realidad, pues quienes toman este camino, más que en desarrollar una carrera están enfocados en crear una forma de vivir. Saben lo que quieren y qué tienen que hacer para lograrlo; y entienden que cada trabajo que toman representa un paso más dentro de su plan. Entienden el precio que hay que pagar, aunque, más frecuente que no, en ocasiones se congelan ante el miedo de pagarlo. Son también relativamente fáciles de identificar pues casi siempre están desafiando al estatus quo de la organización y se enfrentan seguido (a veces en una lucha silenciosa) con los “corredores de velocidad” que se sienten amenazados al haber alguien que piensa diferente a ellos y a su mentor.
A pesar de que a algunos, equivocadamente les gusta llamar a quienes optan por este camino “Job Hoppers”, la realidad es que son, también, muy productivos para las empresas para las que trabajan pues, conscientes de que cada paso es importante para seguir adelante en su plan de vida, hacen lo mejor que pueden para cumplir con el trabajo que tienen, llegando incluso con frecuencia a convertirse en los líderes de la organización.
Ninguna opción mejor ni peor que las otras dos. Simplemente diferentes caminos para desarrollar una carrera profesional. Todas, en su manera, productivas para las empresas.
Y todas con su precio que pagar.
La pregunta que queda es: ¿en cuál de las tres queremos estar?

domingo, 1 de agosto de 2010

Ser gurú no es suficiente

Ser listo no es suficiente, ser astuto tampoco lo es.
Tener labia no lo es todo.
Conocer tan solo un poco más que los demás y ser un "trend setter" o “early adopter” de nuevas tecnologías, tampoco basta.
Que 9 de cada 10 palabras que salen de tu boca sean groserías no te hace “cool” y hacer comentarios ofensivos al referirte a los demás no te hace, para nada, superior a ellos.
Ser el tuerto entre los ciegos, no necesariamente te hace el rey.
Y tener más de 2000 seguidores en twitter ciertamente no te hace una autoridad.
Por supuesto todos, absolutamente todos, tenemos el derecho de hablar, expresarnos y compartir nuestra opinión. Pero lograr que nuestra opinión realmente sea valiosa para los demás…eso se gana. Y no se gana de un momento a otro por hacer comentarios que creemos astutos o que demeritan el trabajo de los demás.
Que nuestra voz sea escuchada con atención y que la gente nos abra su mente y corazón se  gana con trabajo, con hechos, resultados y sobre todo con humildad.
Es tan penoso ver como tantas “celebridades”  improvisadas en Internet, que se llaman a sí mismos "gurú",  inundan la red de comentarios tan absurdos, hablando de temas de los que no tienen mayor idea que el resto de nosotros, como si fueran el más importante y conocido experto de esos temas. Ejerciendo opiniones y juicios sobre asuntos en los que su experiencia se limita a tener un programa de live streaming en la red que es visto por solo 7 personas, pero en el que hablan de temas como si fueran veteranos de estos y cuando los enfrentas con una pregunta sobre su experiencia, su reacción es tan solo balbucear.
Todos tenemos algo que decir, todos tenemos algo de qué hablar, pero antes de hacerlo pensemos en guardar un poco más de silencio y ponernos a trabajar y dejar que nuestra labor, los hechos y las huellas que dejamos en la vida de otros, hablen por nosotros sobre nuestra marca personal.

domingo, 27 de junio de 2010

Si tuvieras el poder para hacer que México gane el Mundial ¿Qué harías?

Yo provocaría un cambio, no de alineación sino de actitud.
Un cambio de actitud no para que la selección de México pueda lograrlo sino para cambiar la manera en que hacemos las cosas cada día.
Provocaría un cambio de actitud que haga que todos los días la gente despierte con ganas de trabajar, colaborar y contribuir.
Una actitud de ser el cambio que todos buscamos.
Una actitud de aprecio y agradecimiento profundo por todo lo bueno que sí tenemos en nuestro país.
Una actitud de honestidad y honradez.
Una actitud de respeto y aprecio por la diversidad.
Una actitud de éxito honrado y capaz.
Una actitud de gusto por aprender todos los días algo más.
Una actitud de menos soberbia y más humildad.
Una actitud de abundancia y generosidad.
Una actitud de alegría y ganas de ayudar.
Provocaría pues un cambio de actitud que haga que en México no necesitemos del éxito de once extraños sobre otros once a quienes tampoco conocemos para tener así una razón para sentirnos orgulloso de nuestro país.
Porque en verdad, razones para estar orgullosos de México, ¡sí que las hay!

lunes, 14 de junio de 2010

Palabras de poder

Las palabras que usamos todos los días son muy poderosas.
Tan poderosas que han escrito nuestra historia y la de la humanidad.
Pero no son solo poderosas porque registran lo que escribimos, sino porque definen la manera en la que vivimos.
Las palabras que usamos cuentan nuestra historia y definen nuestro futuro.
Las palabras que usamos todos los días, crean memorias sobre nuestra persona en la mente de aquellos con quien las compartimos.
Las palabras que usamos al describirnos a nosotros mismos definen claramente la forma en la que nos conducimos día con día y muestran el valor que otorgamos a nuestras acciones y a nuestra persona.
Las palabras que usamos muestran como nos sentimos y definen la manera en la que pasamos cada uno de nuestros días.
Las palabras que usamos son un espejo de nuestras creencias  y una ventana abierta a nuestra vida pasada, presente y futura también.
Las palabras que usamos pueden destruir al más entusiasta o inspirar al más apático.
Las palabras que usamos destruyen carreras o crean las más exitosas.
Las palabras que usamos pueden ser vendas en los ojos o hacernos ver la verdad.
Las palabras que usamos pueden evidenciar nuestra enorme ignorancia y arrogancia o pueden mostrar nuestra humildad y ganas de aprender.
Las palabras que usamos pueden engañar a otros para que nos den o pueden ayudarnos a dar de nosotros a los demás.
Las palabras que usamos pueden alejar a quienes más nos quieren o rodearnos de seres queridos.
Las palabras que usamos pueden ser el repelente más efectivo o un gran imán.
Las palabras que usamos definen nuestra realidad.
¿Y qué palabras usas tu?

sábado, 29 de mayo de 2010

¿Que clase de memoria quieres dejar de ti y de tú pais en los demás?

Lo acepto, nuestra sociedad tiene muchos vicios, nuestras costumbres a veces pueden parecer raras y definitivamente nuestros gobernantes dejan, en todos sus niveles, mucho que desear.
Pero también hay que reconocer que tenemos muchas más cosas positivas que negativas como cultura y como sociedad.
Ahora lo más importante será que aprendamos a reconocerlo, pero sobre todo a celebrar las cosas positivas de nuestro país y nuestra región.
Desarrollando nuestro potencial enfocándonos en lo positivo.
De acuerdo a los expertos, la mejor manera de entrenar y desarrollar el potencial de una persona es enfocándose en sus grandes fortalezas y desarrollándolas cada vez más a la vez que buscamos alejarnos de sus
debilidades. En otras palabras, enfocarnos en lo positivo, nos ayuda a sacar lo mejor de esa persona.
Entonces, ¿por qué no aplicar la misma visión respecto a nuestro pais?
He tenido la fortuna de pasar la mayor parte de mi carrera profesional trabajando con equipos globales y multiculturales, y si una diferencia he notado entre los miembros de los equipos con quienes he colaborado
en las últimos 5 años es que mientras que la mayoría de los latinos típicamente tienden a satirizar y criticar a nuestra sociedad cuando platican con algún extranjero con frases clásicas como: “manejaré como
chilango”, “al fin que los latinos siempre llegamos tarde”, o justificando actitudes y malos hábitos diciendo “soy latino, soy fiestero y ruidoso e informal”; otras sociedades, como las orientales, cuando comparten cosas sobre su país o su ciudad, por lo general tienden a hablar de lo positivo, de sus valores y del orgullo que sienten por su pais y su comunidad.
No, no esto ciego y tampoco quiero ignorar los grandes vicios y retos que enfrenta nuestro pais. Tampoco pretendo vivir en una burbuja o aislado de los problemas de nuestra sociedad. Pero es precisamente por
esto que no solo quiero hablar de lo malo y con cinismo burlarme de lo que ni siquiera nos tomamos el tiempo de intentar arreglar.
En lugar de esto prefiero destacar todo lo bueno de nuestro país, nuestra sociedad, nuestra cultura y nuestras costumbres. Compartir lo importante que es para nosotros la familia, lo hospitalarios y amistosos que somos; platicar sobre nuestra alegría y gran capacidad para hacer amigos. Presumir lo duro que trabajamos y nuestro enorme sentido de solidaridad, y como es que siempre pedimos las cosas por favor y damos las gracias después.
Y claro siempre predicando con el ejemplo y demostrando que no solo es este un discurso que aprendimos de memoria, sino la realidad que queremos vivir.
Así que la próxima vez que convivas con personas de otro país en tu trabajo, durante tus vacaciones, en un evento o cualquiera que sea el contexto, antes de comenzar a despotricar sobre tu tierra, tómate un par
de segundos para pensar: ¿quiero que me recuerden por lo mal que le va a mi pais y me asocien con todos esos vicios y problemas, o quiero dejar una huella positiva en la memoria de estas personas?
No se ustedes, pero yo prefiero mil veces compartir lo orgulloso que me siento de mi gente y de mi pais.

martes, 6 de abril de 2010

5 pasos que aprender y recordar.

Soy humano, demasiado de hecho y como tal suelo cometer muchos errores, sobre todo cuando alguna emoción fuerte está involucrada.
También, como humano, entiendo que aún hay muchísimas cosas que debo aprender a dominar, y no hablo solo de habilidades y trucos nuevos que pueden ayudarme adelantar rápidamente los pasos requeridos para mi carrera, sino habillidades básicas para poder mejorar en mi vida personal, como por ejemplo 5 simples acciones que hacer o dejar de hacer al enojarme:
  1. Callar: Lo primero que queremos hacer cuando estamos discutiendo con alguien y la conversación sube de tono y vamos sintiendo que el coraje crece como burbuja en nuestro estómago, es querer responder. No importa qué, lo que sea con tal de ganar la discusión para así demostrar que nosotros tenemos la razón. Pero en realidad lo que sucede es que más frecuente que no, lo único que logramos es empeorar, a veces gravemente la situación, pues el velo del enojo que cae sobre nuestra ya nublada mente nos hurta la razón dejándonos solos para decir cualquier idiotez de la que seguramente nos arrepentiremos incluso desde el momento que esas palabras abandonan nuestros labios.
  2. No reaccionar: a veces, el enojo es tanto que más que hablar queremos reaccionar, hacer algo para liberar tanto coraje y energía negativa que estamos acumulando en nuestro cuerpo; y seamos francos, cuantos de ustedes no han dado el más que ocasional portazo, golpe, almuadazo, patada, aventón o lo que sea que hayan hecho para descargar la rabia que se les había juntado. La verdad es que pocos se sienten cómodos admitiendo que enojados pueden perder el control y hacer rabietas dignas de TAZ o de un niño de 4 años mejor dicho. El problema es que tarde o temprano, nuestras rabietas pudieran lastimar a algún tercero o a nosotros mismos también dejando un pésimo ejemplo e imagen para nuestros hijos y familiares. Después de todo ¿Quién quiere ser recordado como un ogro escandaloso, violento y gritón?
  3. Respirar: Creo que aquí está la clave de todo. Darnos tiempo para respirar. No permitir que el enojo altere nuestro ritmo de respiración. Cuando lo hacemos, dejamos de respirar calmada y plácidamente y lo comenzamos a hacer en rápidas y cortas inhalaciones y exhalaciones que naturalmente acelaran nuestro organismo haciéndolo sentir que está en un momento de peligro, lo que cual favorece que no podamos controlar nuestra reacción.
  4. Escuchar: ya que estamos dándonos el tiempo de respirar con calma y romper con la agitación, aprovechemos el momento para escuchar a la otra persona que nos está hablando. Tratemos de entender, quiero decir verdaderamente comprender lo que nos está diciendo. Talvez hasta descubramos que no había ningún motivo por el cual enojarse desde un principio o, por lo menos, veamos que puede haber un acuerdo común para llegar a una solución sin necesidad de destrozarte el estómago.
  5. Pensar: No solo antes de hablar o para controlar tu reacción, pero también pensar después de la discusión. Meditar al respecto y tratar de identificar qué de todo fue lo que encendió tu enojo, qué sentiste y por qué, entender si ese sentimiento está ligado con otros más, comprender si en verdad es un tema por el que valga la pena tanta pasión o si bien es cualquier cosa que puedes dejar pasar en lugar de enojarte porque creías que, de acuerdo a tus conductas aprendidas a lo largo de la vida, enojarse era la correcta reacción.
Y ustedes ¿cómo manejan su enojo?

miércoles, 24 de marzo de 2010

¿Recuerdan a Voltron?


¿Recuerdan  a Voltron? Si tienen más 25 años probablemente sí y si son mayores de esto probablemente esta comparación les haga sentido; ahora, si tienen más de 45 años y veían todavía a Voltron, quizás sean un tanto más geek de lo normal :)
Voltron, para quienes no lo recuerdan o no lo conocieron era una caricatura sobre un grupo de ¿Soldados? ¿Agentes? ¿super héroes? Qué se yo!...El caso es que era un grupo de personas que conducían naves en forma de león, mismos que en el momento más crítico de su batalla, se unían en una sola unidad que formaba a un gigantesco y poderoso robot llamado….exacto! Voltron.
El líder del grupo colocaba su león en… sí sí, lo adivinaron! en la cabeza y torso de Voltron, mientras que los otros vehículos formaban las piernas y pies y los brazos y manos.
Entonces, en movimientos perfectamente bien coordinados que seguían al pié de la letra las instrucciones giradas por la cabeza del robot y potencializadas por el torso de Voltron, cada extremidad o unidad hacía su parte, logrando así… síp lo adivinaron de nuevo… ganar la batalla.
Por supuesto cada integrante del equipo era el mejor en su especialidad y nadie más podría conducir mejor que ellos su propio vehículo, en eso cada quien brillaba a lo grande.
Y claro, como toda estrella, cada uno quería lucir por sí solo y demostrar lo buenos que eran, y así se enfrentaban a sus “enemigos” hasta que, por hacerlos solos y descoordinadamente, comenzaban a perder.
Entonces el líder del grupo llamaba a todos los integrantes a unirse y formar a Voltron una vez más.
¿Pero se imaginan si en media batalla el brazo izquierdo decide ir a la derecha y el brazo derecho a la izquierda, mientras que la pierna izquierda quiere ir hacia adelante y la derecha hacia atrás; y la cabeza no define cuál es el movimiento que hay que hacer?
Seguramente entre discusiones, jalones, estirones y empujones, Voltron se…si! Lo adivinaste de nuevo! Estás muy agudo el día de hoy! …voltron se separaría y su gran poder quedaría aún más débil que antes de que sus diferentes partes se unieran.
Y una vez separados, el ego y la soberbia de varios les impediría darse cuenta de lo importante que es volverse a agrupar , y se ocuparían solo de culpar a los otros por no escucharlos a ellos.
Voltron quedaría inutilizado, no tendría capacidad para hacer ni el más mínimo de los esfuerzos y lentamente dejaría de exisitir.
“¿Pero de qué estás hablando Angel? ¿En verdad nos estás contando una caricatura?” Algunos se estarán preguntando, pero…
¿A poco no es justo esto lo que vemos que pasa con más frecuencia que no en todas las organizaciones?
Empleados que creen ser los poseedores de la verdad absoluta predicando día con día que ellos saben justo lo que su organización necesita para ser mejor, actuando por separado tratando de lucir más que su equipo, mientras los catalizadores de la empresa, los gerentes y directores de las diferentes áreas, quienes pueden potencializar las habilidades de sus equipos, permanecer inmóviles sin tomar decisión alguna  para no arriesgar quedar mal ante la cabeza que no termina de tomar la decisión del camino que hay que seguir.
¿Lo ven? Pies y brazos queriendo ir en distintas direcciones y torso y cabeza sin tomar una decisión.
Visto así, sí que resulta ser mucho más importante que recordar tan solo una caricatura ¿no?

sábado, 2 de enero de 2010

Audio y Video

Normalmente durante estos días todos hablan de la importancia de reflexionar sobre nuestras acciones, nuestros logros, avances, retos vencidos y por vencer, errores y aprendizajes obtenidos durante todo el año; acto seguido por la elaboración de una larga, o corta en algunos casos, lista de “buenos” propósitos para llevar a cabo en el año que está a punto de comenzar. Nos auditamos entonces poniendo toda nuestra atención en asuntos tales como si obtuvimos el ascenso que queríamos, si compramos el auto con el que soñábamos, si tenemos la pareja que tanto esperábamos, si viajamos tanto como queríamos y si fuimos fieles a la dieta y el ejercicio que nos prometimos. Entonces quedamos listos para hacer lo mismo un año más… Y yo me pregunto: ¿y? Por eso este año estoy convencido de que el tipo de análisis que tenemos que hacernos a nosotros mismos, no es contra una lista de promesas faltas, rotas, cubiertas, ciertas o incompletas. Este año, tenemos que asegurarnos de que nuestro audio esté bien sincronizado con nuestro video. ¿Han visto una película japonesa doblada al Inglés o al Español? Esas películas en las que los personajes, al decir en Español una frase de dos palabras siguen moviendo la boca como si recitaran un trabalenguas completo y en las que solo mueven la boca una solo vez pero en el audio se escuchan por lo menos 4 o 5 palabras más. Pues justo así es como muchos de nosotros frecuentemente nos vemos al no tener nuestro audio bien sincronizado con nuestro video todos los días. En pocas palabras: decimos una cosa pero hacemos otra. Predicamos que para nosotros lo importante es ser felices y sin embargo olvidamos sonreír. Prometemos que cuidaremos mejor nuestra salud pero a la mañana siguiente la cama le gana al ejercicio y en la mesa el pastel de chocolate le gana la batalla a una simple ensalada. Decimos que queremos trabajar, pero buscamos cualquier pretexto para no tener que hacerlo. Insistimos en que lo más importante es nuestra familia pero pasamos todo el día en la oficina. Alardeamos de nuestra “avanzada” preparación, pero al tratar a la gente olvidamos toda educación. Presumimos que ser feliz es más importante para nosotros que el dinero, pero nos negamos a arriesgarnos a hacer lo que en verdad nos hará felices pues queremos tener seguras las “comodidades” que el dinero “nos da”. Y así, mal sincronizados, se nos pasa un año más. Así que esta vez, en lugar de solo revisar nuestra olvidada lista de propósitos para el 2009, regalémonos el tiempo de ajustar nuestro video con nuestro audio en todo lo que hacemos. Asegurémonos de tener muy claro qué es lo que más valoramos en la vida, a dónde queremos llegar y qué estamos dispuestos a hacer para llegar ahí y que no, y comencemos a actuar de una vez por todas de manera congruente con lo que decimos valorar. Tal vez hacerlo no nos traiga limosinas ni viajes en primera clase (o quizás sí, si eso es lo que quieres en verdad), probablemente no nos traiga fama ni gloria (a lo mejor sí, si eso es lo que valoras en realidad); pero definitivamente sí que nos acercará mucho más a lo que cada uno de nosotros llama para sí, felicidad.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Haz algo diferente en tu plan de trabajo anual.

Si eres como la mayoría de los empresarios y profesionales de las ventas y la mercadotecnia en México, seguramente estarás trabajando en estos días en tu plan de negocio para el 2010. Un poco tarde en el año a decir verdad, pero lo estarás haciendo de cualquier manera. Y si en tu empresa trabajan de manera similar con respecto a sus procesos de planeación, seguramente estarán revisando los reportes de ventas, los balances de resultados, los éxitos logrados y los que se quedan pendientes para el próximo año. Y finalmente estarás definiendo los objetivos y métricas de éxito para el 2010. Solo que este año puedes hacer algo diferente. Este año en lugar de plantear un plan de negocios fríamente calculado para ver cuánto dinero puedes obtener de cada uno de tus clientes basado en proyecciones tan típicas como el tamaño de la industria, su crecimiento anual y por lo tanto qué porción del pastel que crees que te debe corresponder y hacer cálculos tan absurdos como: “Si de la industria A, el valor de inversión total se divide en 70% xx y 30% YY y de YY el 50% es de ZZ, como yo soy Z entonces me tienen que dar 15% del total de la inversión de la industria.” Para que luego de un tiempo plantees preguntas tan sin sentido como: “por qué el cliente no me quiere comprar, si me tiene que dar el 15% de su inversión?”, seguido por frases tan absurdas como “es que seguro no entiende mi producto” o peor aún “el cliente es un verdadero idiota porque no acepta que mí producto es el mejor de todos y no lo quiere comprar”. Pensar así es venir de un modo de escasez, carencia y egoísmo. Y de eso, ya hay mucho en el mundo. Este año tu planteamiento puede ser mucho más enriquecedor. Este año puedes mejor plantearte que vas a hacer para entender mejor las necesidades de tu industria, de tus clientes y de tus socios también. Puedes responderte qué es lo que vas a hacer para que asegurarte de darles tú, una mucho mejor solución. Cómo harás para agregar un verdadero valor a la vida de los demás; y por supuesto que ingresos tendrás para poder sostener tu operación de manera rentable, pero no para enriquecer a unos cuantos nada más, sino para mantener a tu organización viva, productiva, colaborativa y aportando a tu vida y a la de los demás. Idealista, inocente? Sí, tal vez. Pero quizás es justo eso lo que hace mucha falta en el mundo hoy. Más idealistas e inocentes que en lugar de pensar en cómo consumir los recursos del de al lado, piensen en como juntos pueden crear más recursos para ellos y para los demás.

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